- ¿Eso es posible? – preguntó Claire a la vez que me lanzó una mirada. Ambos nos habíamos puesto en nuestro rol de detectives.
- No es imposible – respondió Violet –
Pero si se acerca mucho a ese concepto.
- ¿Por qué lo dices? – cuestioné.
- Recuerden sus clases de esas
semanas. Todos los seres vivos tienen una parte de magia y una cierta afinidad.
Con algo de entrenamiento, o por pura suerte, puedes conjurar un hechizo. Sin
embargo, esos hechizos hubieran salido de control por la incapacidad para
manejarlos, causando un gran desastre y, en este caso. No fue así.
- ¿Qué fue lo que pasó?
- Será mejor que ustedes mismos lo
lean.
Violet nos pasó el mensaje que le
acaba de llegar. Aunque la hoja era muy pequeña, contenía una gran cantidad de
información. Otra de las ventajas de la magia. Así que Claire y yo nos pasamos
algunos minutos leyendo todo el documento.
De acuerdo con lo relatado, Joseph, un
mago de un gran nivel y unas habilidades extraordinarias, había sido asesinado
por Max, un humano sin capacidad para la magia usando un hechizo oscuro de
ataque conocido como “Kugle”, el cual comprime el aire en una forma muy pequeña
para luego lanzarlo como un proyectil hacía su objetivo, similar a una pistola
de aire. La diferencia es que este hechizo si atraviesa la piel y causa grandes
daños en el interior sin dejar alguna marca.
A Max lo habían capturado las
autoridades humanas y llevado a la estación de policía, pero al identificar a
la víctima, los investigadores del mundo mágico se presentaron. Por lo que
hemos aprendido en nuestras clases, el mundo humano y el mágico coexisten gracias
a un decreto antiguo. La norma es que cada uno vive su vida a su manera, sin
interferir con el otro, a excepción de algunos eventos a gran escala, por lo
que esto sin dudas era importante.
Cuando los investigadores mágicos le
hicieron pruebas a Max, descubrieron que no tenía capacidad para manejar la
magia. Ni siquiera con algo de aprendizaje o por error podría conjurar un
hechizo. Pero, su ropa, sus manos, y el lugar donde estaba parado estaban
llenos de rastros del hechizo.
El rastro de un hechizo es como una
huella digital. Se puede vincular a la persona que lo lanzó y, aunque se puede
manipular, siempre se encuentra un rastro que lo regresa al origen. Incluso
dejando eso de lado, existían videos que mostraban el momento del ataque. Así
que todo apuntaba a que Max había asesinado a Joseph.
Claire y yo terminamos de leer el
informe. Había muchas cosas extrañas en este caso, obviando toda la magia y
hechicería. Así que volvimos a cruzar miradas y entendimos que ambos pensábamos
lo mismo.
- Necesitamos hablar con Max – le dije
a Violet.
- ¿Por qué? ¿Han descubierto algo?
- La verdad es que no, y por eso mismo
necesitamos hablar con él – respondió Claire – Debe haber algo que se les haya
pasado a los investigadores y Max tiene las respuestas.
- Está bien. Les avisaré que los dejen
pasar para investigar. Cuando lleguen a la puerta de la estación, mencionen mi
nombre. Y, muchas gracias. Se que es repentino…
- No te preocupes. Es algo que nos
pasa cada día.
Así, nos dirigimos a la estación
central de policía.
*****
Cuando en la entrada de la estación
mencionamos el nombre de Max, los agentes nos miraron de manera muy sospechosa.
No nos acordábamos de haberlos encontrado antes, entonces deben ser parte del
equipo de investigadores mágicos. Así que de inmediato mencionamos el nombre de
Violet y su actitud cambió por completo. Se mostraron muy amables y nos guiaron
a la habitación donde tenían a Max.
En el momento en que lo vimos, lo
supimos: Max no era el culpable.
Después de tantos años y casos resueltos,
era imposible que no detectáramos cuando una persona era sospechosa, cuando era
de interés y cuando no tenía nada que ver. Max entraba en esta última
categoría.
Su apariencia, su rostro, su forma de
moverse… Todos signos de que era una persona tranquila. Si, pueden existir
personas que saben ocultar muy bien sus intenciones, por eso necesitábamos
hablar con él.
- Hola Max – se acercó Claire,
teniendo más tacto para iniciar conversaciones que yo – Mi compañero y yo somos
detectives y estamos investigando el asunto en el que te viste involucrado.
¿Crees que podamos hacerte algunas preguntas al respecto?
- Si, e… está bien – Su tono de voz
dejaba notar su enorme nerviosismo e inquietud.
- Cuéntanos lo que sucedió – le pedí.
- La verdad todo es muy confuso –
empezó Max – Estaba caminando por la calle tranquilo hasta que me choqué con
otra persona. En ese momento, todo se puso negro. Cuando recobre la conciencia,
estaba sentado en un banco cercano mientras escuchaba gritos de ayuda. Me
acerqué y en ese momento las personas me empezaron a señalar, así que los
policías me detuvieron. Y de esa manera acabé aquí.
- Espera, retrocedamos un poco. ¿Todo
se puso negro?
- Si. Justo cuando pasé al lado de la
persona que dicen que ataque, mi visión se puso completamente borrosa y vi todo
de color negro. No sentí nada sino hasta que desperté en el banco.
- Eso es raro. ¿Tienes idea de cómo
llegaste a ese banco?
- Al parecer llegué caminado.
- ¿Cómo? – preguntó Claire.
- Me mostraron los vídeos de
vigilancia. Se ve que, luego de atacar a la otra persona, me voy caminando
hasta el banco y me siento en él, para después levantarme.
- ¿Te habías encontrado antes con
Joseph?
- No, nunca. Aunque es mi camino de
siempre, era la primera vez que lo veía.
- Ok. Una última pregunta. ¿En estos
días te ha sucedió algo raro?
- ¿Más raro que todo lo del día de
hoy?
- Por loco que parezca, sí, más raro
que el día de hoy – completé.
- Dejen pienso un momento… ¡El ave!
- ¿Ave? – dijimos al mismo tiempo
Claire y yo.
- Si. Estos días he sentido que un ave
de colores vistosos me ha seguido a todas partes.
- ¿Qué colores eran?
- No podría olvidarlos, era naranja
con verde y amarillo. Su combinación era como si fuera magia.
*****
- ¿Qué es lo que sabemos? – pregunté.
Después de un interrogatorio como el que habíamos tenido, necesitábamos
organizar las ideas mientras regresábamos al local de Violet.
Habíamos revisado las evidencias y el
vídeo del ataque y todo parecía apuntar a Max. Pero nuestra intuición decía que
no era posible.
- En primer lugar, está el hecho de
que viera todo negro antes del ataque. Lo más posible es que se haya desmayado
en ese momento – murmuró Claire.
- Concuerdo. Pero si se desmayó, ¿cómo
fue que atacó a Joseph y llegó al banco de manera tan tranquila?
- ¿Posesión? ¿Control mental?
- Puede ser. Sin embargo, los
investigadores mágicos no lo pasaron por alto. Dentro de todos los informes de
la estación había una línea que decía que no se percibían rastro de una
posesión ni de control mental.
- Entonces es algo que no deja rastros
en aquella persona controlada.
- Buena deducción Claire. Debemos
preguntarle a Violet si hay formas de controlar a alguien sin que queden
rastros en la persona. Ahora, el siguiente punto, el ave.
- Por lo que sabemos, las aves son uno
de los medios de comunicación más usados en el mundo mágico. Cada mago,
hechicero, bruja, tiene asignado uno para su uso personal y se los entregan
durante su graduación de la escuela de magia.
-
Así que debemos encontrar quién es el dueño de esa ave. Y el origen del olor a
jazmín.
- ¿Jazmín? – Claire me miró
consternada.
- ¿No lo percibiste? Max desprendía un
olor a jazmín. Pero ni su ropa ni sus pertenencias olían de la misma forma.
Parece que los investigadores mágicos no se percataron de ese asunto ya que no
está en ningún informe.
- ¿Y crees que es importante?
- Puede ser. Se me hizo algo muy
curioso. Aunque nos falta la pregunta más importante de todas.
- ¿Por qué atacaron a Joseph?
*****
En ese momento entramos al local de
Violet y vimos que todo estaba hecho un caos. Mensajes por todas partes, libros
abiertos, cajas apiladas en montañas enormes. ¿Qué había pasado en las pocas
horas que nos fuimos?
- ¿Está todo bien Violet? – pregunté.
- No, nada está bien. Esto es lo que
pasa cuando no me dan toda la información al mismo tiempo.
- ¿Qué pasó? – continuó Claire.
- La muerte de Joseph pasó – respondió
Violet un poco entre enojada – Por la cantidad de mensajes que me han llegado,
era un peso pesado en el mundo de la magia, siendo uno de los pocos que se han
esforzado por mantener la paz.
Claire y yo seguíamos sin entender muy
bien lo que nos estaba diciendo Violet quien, al vernos, decidió tomar asiento
y empezar a explicar.
- Como en todos lados, hay gente que
quiere desatar el mal y caos en el mundo. Y el mundo mágico no es la excepción.
Hay un grupo llamado “Ond” que lo único que quiere es abusar de sus dones y
hacer lo que quiera sin castigos. Para eso, tienen que hacerse con el gobierno.
Pero Joseph se opuso a ellos en cada paso del camino. Ahora, sin él, Ren, líder
de Ond, tiene carta blanca para desatar el caos. Lo que hace peor todo esto es
que un humano lo haya hecho, brindándole la razón.
- ¡Eso es! Ese es el motivo por el que
mataron a Joseph – dije
- ¡Y hemos reducido la lista de
sospechosos! Solo tenemos que averiguar que integrante de Ond tiene el ave de
colores y ese será el culpable. Así, Ren no tendrá armas para soportar sus
declaraciones y todo se calmará – continuo Claire.
- No será así de sencillo –
interrumpió Violet – Si, las aves están registradas, pero ni con mi autoridad
será posible acceder a esos documentos.
- ¿Tu autoridad?
- ¿Creían que “gran hechicera” era un
título que me había puesto yo? Al contrario, está entre uno de los 12 grandes
honores del mundo mágico. Por eso mismo estoy tan atareada. Este incidente dejó
muchas secuelas con las que tengo que lidiar. Así que si me permiten…
- Antes de que continúes – dije -
¿Conoces algún artefacto u objeto que permita controlar a otra persona sin que
quede rastro?
- La verdad es que eso es imposible.
Todo deja un rastro. Pero si están buscando algo así, lo mejor es que vayan a
la tienda de Bash, en el callejón Dyb. Es un experto en la magia de control y
artefactos antiguos. De nuevo, usen mi nombre y tendrán acceso libre.
- ¿Y dónde está el callejón?
- Solo pasen por esa puerta – Violet
señaló la puerta de entrada – En el marco, hay una pequeña rueda para elegir el
destino, solo pongan Dyb y estarán ahí de inmediato.
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