viernes, 13 de diciembre de 2024

Calendario de Adviento 2024 Día 13 "El Viajero - El torneo clandestino"

El combate no había sido tan largo, pensó Ronin. ¿El tercer mejor peleador de todo el pueblo? La verdad es que no había sido ningún reto. Es decir, ¿cómo podría haber ganado siquiera una lucha ese personaje? Sus ataques estaban basados más en la brutalidad que en una técnica. Sus sus oponentes se hubieran detenido un momento a analizarlo, no habría llegado tan lejos. 

Solo falto un par de esquives y un golpe certero de la vaina de su espada para darle fin al combate. Lo bueno de terminar pronto es que tendría un poco más de tiempo para descansar.

Ronin regresó a su habitación para prepararse. Necesitaba recuperar todo el aliento que pudiera para el último desafío. Así, cerró los ojos y reflexionó un momento en como había llegado hasta este punto.

*****

Después del interrogatorio con el mercenario en las montañas, Ronin descubrió que en la ciudad de Ring, en el sótano del dojo, se encuentra escondido un mercenario que tenía un rango superior y, por lo tanto, debe de tener más información sobre el paradero de su padre y su hermana.

Luego de un viaje de unos pocos días, Ronin cruza las puertas de la ciudad de Ring.

Siendo sinceros, Ring no es un lugar tan impresionante. Los edificios están construidos de una manera estándar, la comida no tiene un sazón increíble (pero tampoco es que tenga un mal sabor) y no cuenta con algún monumento histórico de importancia.

No, lo verdaderamente importante de Ring es su dojo. Según se cuenta, es uno de las escuelas más antiguas de la región, de donde han salido grandes maestros de todas las disciplinas conocidas: karate, tai chi, lanza, boxeo y, por supuesto, espada. No hay un ejercito en este país que no tenga a un par de graduados de esta academia en sus filas.

Debido a esto, Ronin tenía mucha curiosidad por averiguar la razón por la que el mercenario se escondería ahí. Así que fue de inmediato a investigar.

Al estar frente al edificio, Ronin sintió un gran peso sobre sus hombros. El dojo había sido modernizado varias veces, contando con una arquitectura más acorde a la época, con una estructura de metal y ventanas que daban al interior, donde se podía ver con claridad a todos los estudiantes entrenando arduamente. Entre tanto bullicio, le llamó la atención un par de jóvenes.

Uno de ellos era alto, pero delgado, sin que se notara que tuviera algo de fuerza muscular. El otro era bajo, muy bajo, con una complexión más decaída que la de la persona a su lado. Cuando Ronin se acercó a ellos, escuchó que estaban discutiendo.

El joven más alto, de nombre Rol, le decía al joven bajo, llamado Sung, que no tenía opción. Que el pelear en el torneo era la única forma de salvar a su familia. Pensando que esto tendría relación con la misión que tenía en la ciudad, Ronin interrumpe la discusión y les pregunta de que están hablando.

Aunque al principio no confiaba en el extraño, Sung empezó a contar lo que estaba pasando. En resumen, su padre tenía una deuda enorme por cuidar de ellos y Rol quería pelear en el torneo clandestino debajo del dojo. Pero Sung no quería, porque iban a acabar con su vida.

Ronin le preguntó a Rol si había peleado antes o tenía alguna experiencia en el combate. Este le responde que no, pero que no importaba, debía hacer lo que pudiera para salvar a su padre.

Luego de pensarlo un poco, Ronin les dice que él va a pelear en su lugar, ya que también tiene una cuenta pendiente con el líder de este torneo. Ambos hermanos, desesperados, aceptan su propuesta.

Ingresan al dojo y hablan con el guardia, buscando entrar en el sótano. Este duda durante unos momentos, pero al ver la espada que tenía Ronin en su cintura, decide guiarlos. Después de atravesar un par de puertas y bajar tres tramos de escaleras, llegaron al lugar del torneo.

Frente a ellos había un pequeño escenario cercado. En el suelo, marcas de armas y de sangre. Así que ahí se llevaban a cabo los combates. Ahí es donde obtendría respuestas.

El guía los condujo hasta la oficina de su jefe. Una vez dentro, Ronin quedó paralizado. Frente a él, estaba otro de los mercenarios que atacaron su hogar. No había podido olvidar el rostro de ninguno de ellos. Nunca lo haría.

El mercenario se presentó como Red Boss y les pregunta que asunto tenían con él. Ronin le responde que quería participar en el torneo clandestino. Ante tal declaración, Red Boss soltó una gran carcajada. Era increíble que unos debiluchos como ellos quisieran participar en una pelea de gran calibre. Además, no durarían nada contra los mejores peleadores.

Ronin, ante esa burla, le dice que acepta el reto. Red Boss le pregunta que es lo que quiere decir. Ronin le responde que él solo va a pelear contra sus mejores peleadores de manera seguida. Si él gana, debe dar el dinero suficiente para pagar la deuda de los hermanos, así como un pequeño extra, y responder algunas de sus preguntas. Si pierde... podrá vender su espada. Ronin le muestra su arma al mercenario y le brillan los ojos. De inmediato, acepta la apuesta. Solo le pedía que regresara al día siguiente para tener todo preparado.

*****

Y era así como había llegado a este momento. Los combates eran hasta noquear al oponente, sin causar lesiones letales. Aunque no iban a hacer nada si alguien moría en pelea. Sin embargo, los contrincantes habían sido sencillos de derrotar. Ahora, solo que quedaba un último obstáculo.

Justo en ese momento, vuelven a llamar a Ronin para la pelea. Este se levanta, un poco más descansado, y se dirige al escenario.

El lugar estaba rodeado por toda clase de personas, y las apuestas corrían como si fueran agua. Viendo todo esto, Ronin se sorprendía por como la gente podría explotar el dolor y el sufrimiento para generar ganancias. Pero, por el momento, tenía que ocuparse de la misión frente a él.

Su último combate sería contra... ¿Red Boss? No solo eso, sino que estaba cubierto por una túnica. Esto era extraño. El mercenario se empezó a reír de manera descontrolada. Le explica que cuando le mostró el arma la reconoció al momento como un arma del Valle, una de las mejores herramientas que pueden existir. Pensaba que todo se había perdido en el incendio, por lo que se alegraba de ver una en tan buen estado. La necesitaba para completar su colección.

Red Boss se quitó la túnica y dejó ver una armadura y una lanza. Ronin palideció y su sangre empezó a hervir. No era cualquier armadura. Estaba hecha con una técnica única de su hogar, lo que ofrecía mayor resistencia a ataques. Cuando le preguntó al mercenario donde la había conseguido, le respondió que su padre se la había regalado luego del ataque.

No podía creerlo. No le basto con destruir al Valle, sino que también quería destruir su legado. No lo permitiría. Pero, primero, se tranquilizó. No iba a cometer el error que tuvo en las montañas. Debía pelear con serenidad y paz.

*****

El combate comenzó con el toque de la campana.

Red Boss empezó a lanzar sus ataques, uno más fiero que el anterior. Ronin los podía esquivar con facilidad, pero no se podía acercar. La lanza impedía que pudiera usar de manera completa sus habilidades de espada. Además, sus piernas seguían cansadas de todos los esquives que había hecho en los combates anteriores. Un solo desliz y sería el fin.

Luego de unos momentos, Ronin decidió que debía cambiar de estrategia. Debía dejarlo sin su arma y noquearlo al mismo tiempo. Y rápido.

Así que guardo su arma y cerro sus ojos. Comenzó a concentrarse, a ser más consciente de su entorno, a sentir cada cambio en el aire, cada sonido, cada respiración... En solo un momento, tenía el control de todo lo que le rodeaba.

El siguiente ataque de Red Boss fue el último. Detectó hacia donde se movía, tomó la lanza, jalo a su enemigo y le dio un golpe en el rostro, la única parte que no cubría la armadura, dejándolo noqueado.

*****

A la salida del dojo, Rol y Sung se despidieron de Ronin, agradeciendo su ayuda. Ellos habían obtenido el dinero para la deuda y un poco más, además de ganar la apuesta mayor. Mientras tanto, Ronin tenía la información que quería. Ahora, a su siguiente destino.

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