El camino a casa era silencioso. Muy silencioso.
Que mala suerte la mía. Tan solo quería un día normal. Tan solo uno. Quería que Claire tuviera un día inolvidable. ¿Qué fue lo que falló?
- Claire - hablé.
- ¿Sí? - respondió mi compañera.
- ¿Qué te pareció el día de hoy?
Ahí estaba, la pregunta que no quería hacer. Me daba miedo la respuesta.
- Pues...
Claire se quedó en silencio. Esos segundos fueron interminables para mí.
- Me involucraste en tres casos en el transcurso de unas pocas horas. Cada uno más raro que el anterior. Fueron sencillos de resolver, pero no pude creer la larga serie de coincidencias entre todos. Es decir, ¿por qué todos los objetos tenían que ver con el betabel?
Lo sabía. Todo había sido un fracaso.
- Lo sien...
- ¡Me divertí mucho! - respondió alegre Claire.
Estaba contrariado.
- ¿En serio? - pregunté incrédulo.
- ¡Claro que sí! Aunque no quiero que nada de esto se repita de nuevo, fue una celebración de Navidad única. Es decir, el acuario con su show de delfines fue muy divertido; el restaurante tenía comía muy deliciosa, y el observatorio fue muy hermoso. Estoy muy feliz de que te hayas esforzado tanto por mí.
- ¿Así que lo sabías?
- Por supuesto. ¿Con quién crees que estás hablando? Puede que nos conozcamos hace poco tiempo, pero no soy tonta. Cuando me invitaste a este tour investigué un poco en tus archivos. Nunca habías celebrado la Navidad de esta manera desde que te convertiste en detective. Así que llegué a la conclusión obvia. Y eso me alegró mucho.
Desde aquella vez que nos reunió el destino, desde que perdí a mis padres, he estado pensando sobre que es lo que debo hacer. Tú, tomaste mi mano y me invitaste a tu vida llena de misterios y peligros. Hubo momentos en donde me sentí muy insegura. Es decir, ¿por qué harías eso?
Entonces, me empezaste a enseñar varias cosas, a prepararme para enfrentar el mundo. Cuando vi eso, no sentí ninguna maldad. Al contrario, solo sentí una gran bondad. No me estabas utilizando para algún fin. Solo querías que tuviera herramientas para el futuro. Querías que fuera feliz. Y te lo agradezco.
Claire me vio a los ojos durante todo este tiempo. Poco a poco, se formaron algunas lágrimas que no terminaron de caer. No podía dejar así a mi compañera, así que le ofrecí un pañuelo.
- Por supuesto que quiero tu felicidad. Es decir, has pasado por mucho en tan poco tiempo. Y no sé que tantas cosas tenga el futuro y Marlene planeadas para nosotros. Ser detective es estar expuesto todo el tiempo al peligro. Las mentiras y los secretos siempre encuentran formas violentas de protegerse. Sin embargo, el detective está dispuesto a todo para revelar la verdad.
Hoy, aunque no planeado, fue un ejemplo de eso. Siempre nos vamos a estar metiendo en problemas lo queramos o no. Por eso mismo, quiero que los pequeños momentos de paz que tengamos estén llenos de felicidad. Quería que fuera un día libre de problemas, donde pudieras disfrutar del mundo. Así que me hace feliz oírte decir que la pasaste bien.
Le di un gran abrazo a Claire. No se cuánto tiempo pasamos así. Pero pareció una eternidad. Luego de eso, regresamos a casa e hicimos la cena y el intercambio de regalos, aunque por desgracia supimos que es lo que nos iba a dar el otro.
***
- Oye, despierta - mencionó Claire.
Con eso me trajo de nuevo a la realidad.
- Perdón, ¿decías algo? - me disculpé.
- Nada. Solo vi que estabas perdido en tus pensamientos.
- Solo estaba recordando. Hablando de eso, ¿qué pasó con el boleto de lotería que compraste hace tantos años?
- ¿Eso? Gané el premio mayor. Al parecer, poner 12 24 y 63 como mis números de la suerte funcionó.
- ¿Y nunca me dijiste?
- Nop. Es que nunca cambié el boleto ganador.
- ¡¿Por qué no lo hiciste?!
- Pues... En realidad teníamos mucho dinero, así que no había necesidad. Además, es un bonito recuerdo de aquella noche.
Creo que no soy el único que tiene buenos recuerdos de aquella noche antes de Navidad.
***
Platicamos un buen rato durante la cena, pensando sobre todo lo que estarían haciendo los demás. Justo en el momento que íbamos a hacer el intercambio, sonó el teléfono.
- ¿Qué pasó? - pregunté al otro lado del teléfono.
- Tenemos una situación - dijo Karla - Se que dijimos que podríamos resolver todo, pero esto nos supera. ¿Nos pueden ayudar?
Mire a mi compañera. Claire, al contrario de estar decepcionada, estaba preparándose para salir.
- Llegamos pronto - le dije.
Al final, esta era nuestra vida. Y eramos felices con ella. No podía pedir mejor compañía que Claire en esta noche.
Ahora, ¡a encontrar la verdad!














