miércoles, 24 de diciembre de 2025

Calendario de Adviento 2025 Día 24 "La primera Navidad de los detectives parte 4"

El observatorio Galileo era el lugar idóneo para terminar con la celebración de Navidad. ¿Qué puede ser mejor que relajarse viendo las estrellas? Con la ubicación del lugar, se tenía la mejor vista del universo.

No es como que Claire y yo seamos fanáticos de las estrellas, sin embargo, sentí que era interesante hacer algo diferente a lo que estamos acostumbrados.

Otra de las razones por la que lo elegí fue que porque, a diferencia de los dos lugares anteriores, este era tranquilo. Prácticamente a nadie se le ocurriría ir a ver las estrellas la noche antes de Navidad.

Que equivocado estaba...

- ¡Bienvenido amigo mio! - nos dijo un hombre al pasar por la entrada del observatorio, dándome un abrazo.

- Que bueno que compré el boleto de lotería. Con la racha que llevamos, seguro que gano - volvió a decir Claire.

- Este es Ethan, uno de los principales donadores del observatorio.

- Déjame adivinar - comentó Claire - ¿Fuiste salvado por este sujeto?

- ¡Así es! Le debo mi vida.

Claire me miró con sarcasmo. Pero la entendía, eran demasiadas coincidencias en una sola noche. Tan solo esperaba que no pasara ningún incidente más.

***

Ethan estaba ahí en calidad de invitado. Al parecer, iban a exponer la más nueva pieza que se añadía al observatorio. No podía contarnos más hasta que se hiciera la noticia pública, pero aseguraba que nos quedaríamos impactados.

Los tres juntos nos dirigimos al interior del observatorio. Era una sala que podía albergar hasta 100 personas, pero solo nos encontrábamos unas 6: nosotros 3 y otros 3 asistentes que ya estaban sentados en sus lugares.

Justo cuando tomamos lugar, el espectáculo comenzó.

Se encendió una luz y empezó a proyectar imágenes del universo con una voz en off, explicando muchas cosas interesantes: el orgien de la vida, el nacimiento de las estrellas, la leyenda de las constelaciones... Al final, abrieron una cúpula y nos mostraron las estrellas. Todo fue muy hermoso e interesante. Aunque a las otras personas que nos acompañaban no les pareció así ya que salían de la sala de manera constante. ¿Entonces para qué pagaron?

Una vez terminada la función, salimos de la sala para irnos a casa. Pero... Entró corriendo un empleado del observatorio directamente con Ethan. Empezó a decirle algo en voz baja. En un momento, su rosto palideció.

- ¡¿Qué?! - gritó.

Dio la orden de que nadie saliera del edificio.Luego se volteó hacia Claire y yo.

- ¿Se acuerdan sobre la nueva pieza del museo que les hablé antes? ¡Fue robada! - nos dijo Ethan.

Claire y yo nos volteamos a ver. Teníamos un presentimiento...

- Déjame adivinar por segunda vez - dijo Claire antes de que Ethan continuara - ¿Ese objeto tiene relación con la palabra "betabel"?

- ¡Sí! Es el meteorito betabel. ¿Cómo lo supiste?

- Una corazonada - respondí.

¿Qué pasaba con los betabeles en la noche antes de Navidad?

***

En pocas palabras, el meteorito betabel era una roca que, más que tener la forma de la dichosa verdura, si cuenta con su característico color. Como es bien sabido, el betabel se usa como colorante en algunos alimentos para obtener una tonalidad de rojo o rosa. En este caso, era una roca de color rojo oscuro.

Por lo que nos contó Etahn, el meteorito tenía un valor incalculable. No es como que se pudiera vender fácil en el mercado negro o a un coleccionista privado, sino que podría ofrecer respuestas a las grandes preguntas del universo. Por su gran importancia para el estudio científico, se le había confiado al observatorio Galileo, que tiene fama de ser un lugar muy seguro. Bueno, mínimo hasta el día de hoy.

- ¿Dónde estaba guardado? - pregunté.

- La verdad es que todavía estaba en un almacén que no cuenta con la seguridad suficiente, a lo mucho un guardia que se queda dormido de vez en cuando - respondió Ethan.

¿Cómo es posible que con ese nivel de seguridad digan que era imposible de robar?

- Cuando los objetos son puestos en sus cajas para exhibición, son imposibles de robar. Pero, antes, tienen que pasar por un largo proceso para clasificarlos, medirlos y estudiarlos. Por eso, no son tan vigilados a su llegada - continuó Ethan. A lo mejor vio la decepción en mi rostro.

- ¿Podemos ver el lugar donde estaba guardado? - dijo Claire.

Ethan nos llevó al almacén. Efectivamente, en la entrada se encontraba un solo guardia de seguridad, ya de edad avanza, dormido. No importaba el ruido que hiciéramos, no se despertó ni una vez. Antes de pasar al interior, examinamos la puerta. Era una chapa sencilla, de aquella que con un poco de suerte y fuerza bruta puedes romper en poco tiempo.

Se que me he repetido muchas veces en la noche, pero, ¿qué nivel de seguridad es este?

Dejando eso de lado, entramos al almacén. Se encontraba repleto de cajas hasta donde la vista alcanzara. Sin embargo, encontramos la caja rápidamente. Estaba a unos pasos de la puerta y la tapa estaba levantada. Para empeorarlo todo, solo contaba con un candado como única defensa contra los ladrones.

Era como si todo se hubiera alineado de manera perfecta para ser robada.

Ahora, lo importante era recuperarla. Así que empecé por lo más obvio.

- ¿Hay alguna forma de rastrearla? ¿No cuenta con algún dispositivo de seguimiento? - comenté.

- No cuenta con un dispositivo así, ya que dañaría el meteorito. Pero, emite una señal radioactiva muy concreta. Voy a preguntar a un laboratorio cercano si pueden traer ese equipo. Espero no tarden.

Ethan se alejó llamando por teléfono. Bien, eso puede resolver el asunto del dónde. Ahora nos queda el quién lo hizo.

No había muchos empleados en el observatorio. Es decir, es la noche antes de Navidad. Así que solo estábamos el guardia de seguridad, los otros 3 asistentes, un empleado del observatorio, Ethan, Claire y yo.

Estaba seguro de que el responsable se encontraba entre los otros 3 asistentes. Pero, ¿quién?

Los tres eran hombres con complexiones y apariencias similares. Otra coincidencia más.

Bueno, no quedaba de otra. Los interrogamos a los tres. Cada uno dijo que cuando salió de la sala de proyección, solo fueron al baño y a ningún otro lugar. Lo más curioso de todo es que todos lo dijeron con las mismas palabras.

- ¿Viste sus manos? - preguntó Claire.

- Así que lo notaste - respondí.

Ambos notamos sus manos. Antes, durante la función, tenían guantes. Cuando salieron de la sala, no los tenían puestos. Y sus manos estaban impecables.

Al final de todo, esto resultó más sencillo de lo esperado.

***

Ethan regresó con el aparato detector de radiación.

- Perfecto. Entonces, vayamos al baño - le dije.

Los tres fuimos al baño de hombres. Le pedí a Ethan que encendiera el detector y empezamos el recorrido. No fue necesario buscar mucho tiempo. La señal de radiación venía desde el conducto de ventilación.

Adentro de un maletín, se encontraba el meteorito betabel.

De inmediato, le dijimos a la policía, que recién llegaba, que detuviera a los 3 hombres.

- ¿Lo hicieron los tres? - preguntó Ethan después que se los llevaron.

 - Así es - dije -  Fue muy sencillo para ellos, ya que la seguridad de este lugar es muy baja.

- Además, tomaron turnos para completar el plan. Salieron de la sala de proyección para romper la puerta, romper el candado y esconder el meteorito. Por eso tenían las manos con rasguños. Como hicieron las cosas muy rápido, no podían permitirse ser sutiles - completó Claire.

- ¿Así de simple?

- Así de simple. Pero, si recomiendo que aumenten la seguridad de este lugar, sino quieren que les vuelva a pasar algo similar.

Con el caso resuelto, nos despedimos y empezamos el largo camino a casa.

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