Claire y yo nos estábamos preparando para celebrar otra Navidad más, empezando por las revisiones de rutina.
- ¿Santa Claus? -preguntó Claire
- Hablé con él hace rato. Dice que la fábrica está trabajando a su máxima capacidad y esperan tener todo listo para antes de que cambie la fecha - respondí.
- ¿Violet?
- Nos manda saludos desde el retiro de hechiceros. Pero hizo una revisión de todo el mundo y reportó que no hay ninguna amenaza al mundo mágico o humano.
- ¿Karla, Rosa y Marco?
- Están revisando algunos casos fríos. Los reportes diarios son cosas que ellos pueden resolver. Al menos por el momento.
- ¿Tu familia?
- Ah. Ellos están ocupados. Creo que cada uno tiene que asistir a un evento o premiación o junta importante. Se disculpan que no pueden pasar estas fiestas con nosotros. Pero que en Año Nuevo nos van a compensar con un viaje todo pagado a donde queramos. Eso si, no te sorprenda por la cantidad descomunal de regalos que van a llegar el día de mañana.
- Okay - dijo Claire con los ojos muy abiertos - Esto cubre todos los puntos de nuestra lista. Por el momento, parece que podemos tener una Navidad tranquila después de un par de años agitados.
- Y que lo digas - respondí.
Descubrir el secreto de una fábrica de juguetes, recuperar el taller de Santa Claus, que Claire conociera a mi familia... Han sido unas navidades curiosas estos últimos años.
Pero, al fin, vamos a tener unas fiestas tranquilas.
- Además - continué - estos últimos incidentes no se comparan a la primera Navidad que pasamos juntos. Eso si que fue algo que no quiero que se vuelva a repetir.
- Ni me lo recuerdes - mencionó Claire con un tono que denotaba cansancio - ¿Cómo fue posible que no metiéramos en tantos problemas en tan poco tiempo? Sigo diciendo que hemos de tener una maldición sobre nosotros.
- No es eso. Recuerda que los detectives, por desgracia, somos imanes de problemas. A donde vayamos, va a surgir algo, incluso si no intervenimos directamente. Además, Violet nos examinó por si teníamos una maldición y dijo que no.
- Aún así... No quiero volver a pasar una Navidad como esa. Fue muy cansado. Mejor, ayúdame a preparar la comida para esta noche.
Claire dio por zanjada la conversación con esa instrucción. Pero, en mi cabeza, todavía estaba pesando sobre aquella vez...
***
No había pasado tanto tiempo desde que el destino, y Marlene, nos había juntado a Claire y a mí. Ya habíamos resuelto varios casos tanto dentro y fuera de la escuela, siendo un poco más conocidos en todo el mundo. Sin embargo, aún había ocasiones en que Claire extrañaba a su familia. Por eso, decidí que en las vacaciones de invierno le daría la mejor Navidad de todas. No para reemplazar lo que celebraba con su familia, sino, más bien, que tuviera más recuerdos alegres que tristes.
Por eso, para el día antes de Navidad, planeé todo un paseo: primero, iríamos a un acuario a ver el espectáculo de los delfines; luego, iríamos a comer a un restaurante de comida argentina; después, iríamos a un observatorio a ver las estrellas; por último, regresaríamos a nuestra casa compartida para la típica cena navideña y el intercambio de regalos.
Puede que en un primer vistazo parezca un plan para una cita de todo un día, pero no era así. No tenía ningún sentimiento romántico hacia Claire. Más bien, la veía como una hermana, como una compañera de armas con un destino en común: resolver los misterios del mundo para salvarlo. Por eso mismo, quería asegurarme que su vida de ahora en adelante este llena de alegrías que compensen los peligros a los que nos enfrentaremos.
***
La primera parada: el acuario Luna. Era el más grande de toda la región, con una cantidad inimaginable de especímenes. Las filas para entrar eran kilométricas... a menos que tuvieras contactos que te consiguieran un pase VIP. Y da la casualidad de que yo los tenía.
- ¡Bienvenido amigo mío! - dijo un hombre al vernos llegar.
Me dio un gran abrazo y una palmada en la espalda.
- Claire, el es Bruno - dije presentándolo - Hace tiempo lo ayudé a salir de un aprieto.
- Si no fuera por él - continuó Bruno - todavía estaría en prisión. Para ti amigo, y tu acompañante, lo que necesiten.
Después de acompañarnos por la entrada, Bruno regresó a su oficina, dejándonos a Claire y a mí a nuestras anchas para explorar todo el lugar.
Y vaya que lugar. El acuario era enorme. Había peces de todos tipos: tanto del país como del extranjero. Incluso, contaba con un pequeño laboratorio donde se hacían experimentos en pos de mejorar a la humanidad. En realidad lo tenía todo.
Claire y yo nos pasamos un buen rato viendo los tanques, haciendo tiempo para el espectáculo de delfines. Paseamos por los acuarios, intentando averiguar de donde venían varios de los peces que veíamos, nos tomamos fotos en una cabina, algo que nunca había hecho antes, y comimos un par de botanas especiales por temporada.
Todo iba bien... Hasta que sonó mi celular. Era una llamada de Bruno.
- ¿Sí? ¿Qué pasó amigo? - pregunté.
- ¡Necesito tu ayuda! ¡Urgente! Ven al laboratorio - respondió.
Era lo último que necesitaba el día de hoy, pero no podía dejarlo solo si estaba en problemas. Volteé a ver a Claire. Ella, como era de esperar, entendió la situación y asintió con la cabeza.
- Vamos para allá - terminé la conversación y nos dirigimos al laboratorio.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario