¿Cómo era que un zorro había acabado debajo de mi banca? ¿Y cómo se había herido?
Eso no importaba en ese momento. Le tendí la mano al zorro para demostrarle que no era alguien a quien debiera temer. Este, sorprendentemente, abrió mucho sus ojos y se acercó rápidamente a mí. Me lamió la mano muchas veces, lo que me hizo cosquillas. Parecía que estaba acostumbrado a los humanos.
Al salir de su escondite, pude revisar mejor la herida del zorro. No era muy profunda, pero si le impedía moverse bien. Por el momento, le puse un poco del antibacterial en aerosol que siempre traigo conmigo y cubrí su herida con mi pañuelo para que no estuviera expuesta y no se infectara.
No podía dejarlo aquí fuera. Aprovechando que ya no llovía tan fuerte, guardé mis cosas y tomé al zorro en brazos y me fui caminando rápido a casa. Al fin y al cabo, ya no me encontraba tan lejos.
***
Llegué a la puerta de la casa justo a tiempo, ya que la lluvia empeoró. Deje al pequeño zorro en el suelo y empecé a quitarme un poco el agua que me escurría. Necesitaba un baño. Pero no podía dejar a mi pequeño amigo peludo solo, no sabía que desorden podría crear. Entonces no tuve más opción que meterlo al baño conmigo.
Inesperadamente, se comportó muy bien. Incluso, se acercó al shampoo y me dejó lavarlo. Que raro. En el campo había visto varios zorros, pero ninguno tan dócil como este. ¿Cómo es que había acabado en esta ciudad?
Luego del baño, me preparé una cena ligera. Investigué un poco sobre la dieta de los zorros para que no le hiciera daño algo. Comimos muy tranquilos.
Ahora, solo quedaba el tema de donde pasaría la noche mi compañero. No podía dejarlo afuera con la cantidad de lluvia que estaba cayendo, pero no podía dejarlo solo en un lugar. Sin otra alternativa, lo lleve a mi recámara.
Una vez dentro, puse una pequeña toalla en el suelo para que se acostara, lo cual hizo de inmediato. Poco después, se quedó dormido. Al ver eso, me quedé más tranquila.
Algo somnolienta, me metí en la cama y me entregue al mundo de los sueños una vez más, intentando recordar a Jade.
Hubo un momento durante la noche que sentí que alguien estaba durmiendo a mi lado, pero no le di importancia y lo descarte como un sueño muy vivido.
***
A la mañana siguiente, me desperté muy descansada. No había tenido ninguna pesadilla y me sentía llena de energía como nunca antes. ¿Se lo debía a mi amigo zorro?
Cuando voltee a buscarlo en donde lo deje la noche anterior, no lo encontré sobre la toalla. Volteando a todos lados, sentí una presencia a mi lado en la cama. Cuando me dí la vuelta, grité de la sorpresa: ¡Jade estaba a mi lado durmiendo tranquilamente!
Mi grito espantó a mi amiga, quien se puso de inmediato en modo alerta.
- ¿¡Que pasó!? - dijo elevando su tono de voz.
- ¡Tú pasaste! - le respondí.
Sin tener idea de lo que estaba hablando, Jade ladeó la cabeza.
- ¿¡Cómo es que estás aquí!? - pregunté
- Pero si tu me dejaste entrar - contesto con toda la tranquilidad del mundo
- Yo no te dejé entrar... - estaba a punto de decirle que era imposible cuando vi algo raro. Mi pañuelo estaba en su pierna. El mismo pañuelo que le había puesto al zorro.
- Acaso... ¿tú eras el zorro de ayer?
- ¡Correcto amiga! - dijo con una gran sonrisa.
Por poco me desmayo de la impresión. No podía creer que esto pudiera estar pasando en la vida real. Puede que sea algo común en las series animadas y películas de fantasía, pero ¿aquí? Lo duda.
- Creo que te debo una explicación - empezó Jade. Se sentó frente a mi en la cama y me miró a los ojos - La verdad es que... mi familia es algo especial. En realidad, vengo de una familia de zorros muy antigua. Tenemos la habilidad de convertirnos en humanos cuando formamos un vínculo especial.
"En mi caso, fue el día que te encontré en el templo. Cuando te escuché decir que querías a alguien que te aceptara tal cual eras, se formó el vinculo entre nosotras. Ese vínculo es irrompible y dura para toda la vida.
Te pedí que solo nos reuniéramos los días de lluvia para poder escaparme de mi familia. La verdad... Es que ellos tienen mucho miedo de los humanos. No confían en ellos y sienten que si se enteraran del secreto serían cazados y vendidos al mejor postor.
El día que fuiste para despedirte por la mudanza, mi familia descubrió que me reunía en secreto contigo y me encerraron. Pude escapar al día siguiente, pero ya era demasiado tarde.
Después de muchos años, por fin pude huir del pueblo a buscarte. Pase por muchos peligros en el camino, y así fue como me lastimé. Cuando llegue a la ciudad, capté tu aroma de inmediato y fui corriendo a tu lado. Como te vi dormida, me puse debajo del banco a descansar. El resto ya lo has vivido."
Seguía sin creer esta historia. ¿Zorros que se convierten en humanos? ¿Un vínculo especial? No tenía sentido para mi.
Cuando me debatía entre si creer o no, Jade me dio un gran abrazo. Su calidez me inundó nuevamente como en aquellos años. Sin embargo, otra cosa también me llenó: sus lágrimas.
- ¡No sabes que tanto te he extrañado! - gritó entre sollozos.
En ese momento no importaba nada, ni siquiera si su historia era verdadera o no. Tenía a mi amiga a mi lado...
***
Y al parecer la tendría durante un buen rato a mi lado.
Como se había escapado de su familia, no tenía lugar donde vivir, ni modo de ganarse la vida. Así que no me quedó de otra que aceptarla en casa.
De esta manera, empezó la convivencia entre dos mujeres de especies diferentes.
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