El restaurante de comida argentina "La Estancia" era uno de los lugares más frecuentados para comer. Los alimentos y bebidas se encontraban a otro nivel. Algunos incluso mencionaban que era imposible encontrar otro lugar igual en el mundo, o siquiera en Argentina.
Por increíble que parezca, su lista de espera es de años. Creo que la última vez que revisé tenían disponible hasta dentro de 5 años. Así de famoso e importante era el restaurante.
Pero, de nuevo, tenía un contacto.
- ¡Bienvenido de nuevo amigo! - me saludó una mujer, la dueña del restaurante con un gran abrazo.
- Estoy teniendo un ligero deja vu - dijo Claire.
- Deja que te la presente. Su nombre es Emma. La ayudé hace tiempo con un asunto.
- Sip, estoy teniendo un deja vu - confirmó Claire.
- En un momento los llevan a su mesa. Les aseguro que van a tener la mejor vista de todas.
Dicho y hecho. Era la mejor vista de todas. Perfecta para pasar las fiestas.
Aunque había planeado hacer un menú de tres tiempos, no quería limitar las opciones de mi compañera. Así que le dije que pidiera lo que quisiera del menú.
Poco después, empezó a llegar la comida. Empanadas, cecina, choriqueso, cortes de carnes... los platos y los meseros iban y venían constantemente, al igual que nuestra conversación. Puede que nos hayamos conocido hace poco, pero aún había cosas que no sabíamos del otro, por lo que este tiempo fue invaluable.
Justo cuando estábamos viendo la carta de postres, fue cuando el destino nos volvió a hacer una mala jugada.
Emma se acercó a nuestra mesa con cara de preocupación.
- Disculpen que los interrumpa - intervino - pero... Necesitamos su ayuda.
***
Emma nos condujo a la cocina, donde nos estaba esperando el jefe de cocina, Max.
- ¿Qué fue lo que pasó? - pregunté.
- Tenemos un problema - respondió Max - Desapareció un ingrediente especial: el betabel naranja.
- Sip, un deja vú completo ¿A lo mejor tengo que comprar la lotería? - dijo Claire a manera de broma.
¿Cómo era posible que estos dos eventos hubieran pasado justo cuando quería algo de tranquilidad?
- Déjame adivinar: estabas cocinando con el betabel a la vista. Pero, en un momento que fuiste a tomar un utensilio para cortarlo, ya no estaba - deduje.
Emma y Max me miraron con sorpresa.
- ¿Cómo lo supiste? - preguntaron al mismo tiempo.
- Voy a ir revisando que número de lotería elegir. De seguro ganamos el premio mayor - mencionó Claire entre risas.
De nuevo lo pensé, ¿cómo es que puede pasar lo mismo en dos lugares a los que vamos Claire y yo? ¿Estaremos malditos?
Ya ni modo. Ya estamos involucrados, tenemos que resolver este caso.
***
- ¿Por qué es tan importante este betabel naranja? - preguntó Claire después de revisar su celular. ¿Si habrá comprado su boleto de lotería?
- Es el ingrediente especial para la salsa que usamos para la especialidad de la casa: arrachera salteada con verduras y papas.
- ¿Y no pueden usar otro betabel normal para reemplazarlo? - pregunté. A lo mejor eso podría dar una solución rápida a todo este embrollo.
- Si fuera un cliente normal si.
No puede ser...
- Pero - continuó Emma - Hoy tenemos a un famoso crítico de comida de incógnito, así que tenemos que dar el mejor servicio de todos a todos los clientes. Si nos equivocamos y le entregamos una comida de baja calidad, sería el fin de nuestro restaurante.
Ya veo. Por eso era tan importante... No podía dejar que mi amiga perdiera todo su esfuerzo por algo tan pequeño. Además, este lugar era delicioso. Haría lo posible por protegerlo.
- ¿Ya revisaron el lugar? - cuestioné.
- La verdad es que no - respondió Max - Como tenemos muchos pedidos, nos hemos dedicado a sacarlos para no causar alarma al crítico. Tiene que parecer que todo está normal.
- Entiendo. Entonces nosotros haremos la búsqueda. Vamos Claire.
Por segunda vez en el día, Claire y yo empezamos a buscar en la cocina. Le dimos vuelta a todo donde pudiera estar el betabel naranja, excepto dentro de los ingredientes, más que nada para mantener la higiene de estos. Incluso, y solo para asegurar, revisamos la basura. Nada. Curioso.
- Si no está en el lugar... - empecé
- Entonces lo tiene una persona escondido - terminó Claire.
Así es. Alguien lo debe tener en su poder. Como llegamos de manera "rápida" no le dio tiempo de esconderlo en alguna parte. Así que tiene que estar en su uniforme.
- ¿Puedes pedirle a tus cocineros que nos den permiso de revisarlos? - le pregunté a Emma - Yo revisaré a los hombres y Claire a las mujeres.
- ¿Acaso piensas...? - se interrumpió Emma. No quería decirlo.
- No estamos seguros - reconfortó Claire - Pero tenemos que agotar todas las posibilidades.
Emma y los cocineros nos dieron permiso para revisarlos. Y... nada. De nuevo. Esto se estaba poniendo muy raro.
- No lo entiendo - le dije a Claire - ¿Dónde está el betabel?
- Eso es más difícil que lo del acuario - mencionó mi compñaera - Hay algo que no hemos visto.
- Y si... En vez de buscar el objeto...
- ¿Buscamos al culpable? - concluyó Claire - También lo pensé. Pero no hay pistas claras.
- Entonces solo hay que conseguirlas.
***
Llevamos a Emma y a Max a otro lugar.
- Díganos la verdad - les dije a ambos - ¿Hay alguna persona que les guarde rencor?
Emma y Max se sorprendieron.
- ¿Por qué la pregunta? - dijo Emma.
- Estamos buscando un nuevo enfoque - respondió Claire - En vez de buscar el betabel, estamos persiguiendo la hipótesis de que alguien lo tomo de manera maliciosa. Y necesitamos información para llegar al fondo de todo.
Emma y Max se voltearon a ver. Y asintieron.
- Hay una persona... Peña.
- ¿Quién es? - pregunté.
- Era un cocinero de aquí - empezó Emma - Era muy bueno. Excelente. Sin embargo, su actitud no era la mejor... Muchos conflictos con sus compañeros.
- Cuando se tuvo que decidir quien sería el nuevo jefe de cocina, había dos candidatos: Peña y yo - continuó Max - Debido a sus problemas con todos, fui el elegido. Enojado, juró que destruiría a este restaurante.
Lo más seguro es que Peña estuviera involucrado.
- ¿Lo han visto merodear por aquí en estos días? - preguntó Claire.
- Es imposible - contestó Max - Tiene una orden de restricción y no se puede acercar.
Entonces quedaba otra posiblidad.
- A pesar de que tenían problemas, ¿hubo alguien con quien se llevara bien?
Emma y Max se quedaron en silencio pensando durante un momento. De repente, Emma se acordó de algo.
- Puede que haya alguien... Pérez. Una cocinera junior mientras estaba Peña. Aprendió mucho de él y lo idolatraba.
- ¿Y dónde está?
- Ahí - señalando a una mujer joven.
- Pero a ella ya la revisé y no tenía nada - observó Claire - Pero... Si noté algo raro durante el examen. Polvo blanco dentro de sus bolsillos. Podría ser harina.
- Eso es raro. Pérez nunca ha trabajo con harina.
Claire y yo nos volteamos a ver. De inmediato, regresamos a la cocina y, con cuidado, revisamos los sacos de harina. Hubo uno que nos llamó la atención. No estaba abierto, pero tenía una pequeña cortada en uno de los laterales.
Con cuidado, lo abrimos y lo revisamos.
Por supuesto, encontramos el betabel naranja en su interior. Una lavada y estaría como nuevo.
***
- ¡Muchas gracias por todo! Solo por eso, tendrán comidas gratis durante todo un año - nos dijo Emma mientras nos abrazaba a Claire y a mí.
Lo bueno es que no nos tomó mucho tiempo resolver este caso. En cuanto a Pérez, hoy no sería castigada debido a la presencia del crítico, pero el día siguiente sería duro para ella.
Con el misterio resuelto, volvimos a nuestra mesa para comer postre. En definitiva, el helado de Ferrero es delicioso...
Ahora, solo quedaba un lugar que visitar: el observatorio.
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