martes, 3 de diciembre de 2024

Calendario de Adviento 2024 Día 3 "La cita problemática"

Jules estaba muy emocionado por la cita. Había conocido a MarMay (nombre de usuario) cuando los habían emparejado en un juego en línea. Después de pasar un buen rato juntos, decidieron agregarse mutuamente como amigos para otros juegos y platicar un poco más.

Poco a poco, se dieron cuenta que tenían gustos muy similares y, no solo eso, que se llevaban bien. Incluso si había una pequeña pelea derivada de algún juego o malentendido, se reían y seguían adelante. Luego de estar platicando por medio de mensajes por casi 6 meses, y descubrir que vivían en la misma zona, ambos decidieron tener una reunión cara a cara.

Jules tenía planeada la salida perfecta. Primero irían al cine a ver una película que ella estaba esperando desde hace un tiempo, luego a un restaurante y, por último, a ver la luna a un mirador. Lo tenía planeado hasta el último detalle.

Con lo que no contaba es que en el punto de reunión se encontrara esperando Mayra, una compañera de la universidad con la que no se llevaba nada bien. Por eso, siempre que se veían, era discusión tras discusión. Muchos de sus compañeros de clase se burlaban de ellos diciendo que deberían hacerse pajera, pero ambos lo negaban diciendo al mismo tiempo “ni en un millón de años”. Sin embargo, ahí estaba. ¿Y qué era lo peor de todo? Estaba vestida de la misma forma en que le dijo MarMay.

No podía creer que la persona que peor le caía fuera la persona con la que mejor se llevaba, pero quiso hacer la prueba. Se acercó a Mayra y la llamó por su nombre de usuario. Al escucharlo, Mayra se volteó y se pudo percibir como la sonrisa que tenía se fue convirtiendo poco a poco en una muesca de enojo. Mayra no podía creer que Jules fuera el dulce y tierno JunJul (nombre de usuario de Jules).

Puede que aquí exista una gran duda, si ya llevaban tiempo conociéndose, ¿cómo es posible que no identificaran sus voces o manera de hablar? He aquí la respuesta: cuando se veían en la universidad, o de plano se evitaban, o el tono y la manera de discutir de los dos era de enojo y desprecio. En cambio, cuando conversaban a través del micrófono, su tono y manera de hablar se suavizaba al punto de parecer alguien diferente. ¿Curioso no?

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Y, como se podrán imaginar, bastó con que cruzaran la mirada para que empezaran a discutir. Duraron, como mínimo, 30 minutos discutiendo, apuntándose mutuamente sobre quién había engañado a quién… Justo en ese momento, se dieron cuenta del alboroto que estaban haciendo y decidieron ir a otro lugar. Jules se fijó en la hora y vio que la película estaba a punto de iniciar. Decidido a no perder los boletos, tomó a Mayra de mano para ir corriendo al cine.

Ambos llegaron con algo de tiempo al cine. Mayra estaba furiosa con Jules. ¿Por qué la había tomado de la mano sin permiso? Y lo que es peor, ¿por qué la había hecho correr tanto? No iba a pasar el día con él. Jules, por su parte, le respondió que no importaba que no fueran la persona soñada del otro, ya había planeado todo como para no realizarlo. Además, sabe que May está muy emocionada por ver la película. Ella se sorprendió por esas palabras y, a regañadientes, le hizo caso. No solo eso, sino que se sorprendió porque recordó las cosas que le gustaba comprar el cine, sonrojándose un poco.

La película no era tan larga, pero ambos la disfrutaron. Aunque Jules no era tan fanático de la franquicia en la que se ubicaba, había investigado para tener un tema de conversación. Por su parte, May estaba muy emocionada. No había escena en la que no saltara de alegría o soltara alguna lagrima, detalles que no le pasaron desapercibidos a Jules y le mostraron otro lado de ella.

Al salir del cine, y ahora sin estar tomados de la mano, ambos dirigieron sus pasos al restaurante. Luego de tomar asiento, y después de un buen rato sin dirigirse la palabra, hicieron un pequeño pacto: para no causar revuelo en el lugar, mantendrían sus conversaciones al mínimo, solo hablando lo estrictamente necesario.

Así, la cena se pasó en silencio durante más de media hora. Sin embargo, y sin poder aguantar la curiosidad, May le preguntó a Jules sobre la película. Al fin y al cabo, era una de sus cosas favoritas en el mundo y quería conocer la opinión de los demás. Con esa sencilla frase, se desató toda una plática de más de dos horas donde intercambiaron no solo su visión de la película y la franquicia, sino de otras cosas como los videojuegos, sus compañeros de clase, sus vidas… Después de todo, ya habían platicado así muchas veces a través de la pantalla, ¿por qué no podrían hacerlo cara a cara?

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Aquí es donde yo (el narrador) les explico la razón por la que Jules y Mayra se llevan mal, ya que, si este día había sido perfecto y se habían llevado tan bien, ¿de dónde venía tanta animosidad? La respuesta es algo complicada: todo se debe a una serie de malentendidos de tiempo atrás, así que regresemos un poco en el tiempo.

Jules y Mayra no se habían conocido en la universidad, sino desde la secundaria. En esos días, ambos estudiaban hasta el cansancio para obtener el primer lugar en las calificaciones su generación. Por eso, cuando salían en primer lugar ambos, eran inevitables las comparaciones.

Si esto no fuera suficiente, cada vez que se encontraban, estaban muy cansados después de todo ese esfuerzo y, al mirar al otro, solo se encontraban con una expresión de enojo y competencia, aunque no fuera realmente eso. A lo anterior, se sumaba otra cosa: ambos usaban lentes, sin ellos no podían ver bien a menos que entrecerraran los ojos. Por lo que su expresión se volvía más agresiva.

Por último, pero no menos importante, cuando entraron a la universidad, decidieron hacerse un cambio de imagen, para que combinar con todos sus compañeros y, además, poder distinguirse del otro, que tenía una imagen “normal”, por decirlo así. Para su mala suerte, el primer día de clases vieron lo que su “enemigo” había hecho y empezaron a discutir, el comienzo de su vida llena de peleas.

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Volviendo a la historia, Jules y May salieron del restaurante y se dirigieron al mirador, continuando con la plática amena, incluso soltando algunas carcajadas y disfrutando del tiempo juntos. A pesar de sus diferencias y peleas, no querían que el día acabara…

Por fin, llegaron al mirador. Desde ese punto, se podía ver claramente el cielo nocturno, con todas las estrellas y la luna al alcance de la mano. Se sentaron en una banca del lugar y en silencio, durante varios minutos, contemplaron la vista. Ya existía ese silencio incómodo que había estado presente al inicio de la comida, simplemente, eran dos personas que estaban pasando el tiempo juntas.

Llegó un momento donde empezó a hacer frío en el mirador, y Jules le prestó su suéter a May. En ese momento, ella notó una pequeña caja en uno de los bolsillos. Él, avergonzado, le dijo que no la abriera, pero no le hizo caso. Dentro, había una pulsera que tenía su nombre de usuario grabado. May la identificó de inmediato. Era un accesorio que había visto de casualidad por internet y se lo había comentado a Jules, diciendo que, aunque no la podía comprar en ese momento, le había encantado.

Ese simple gesto (ya que ella sabía que la pulsera no era nada barata) fue suficiente para que May se abriera completamente con Jules y se disculpara con él por todo lo que le había hecho durante estos años, convirtiéndose en un mar de lágrimas.

Jules, por su parte, la abrazó y también le pidió disculpas por todo, más que nada, por juzgarla sin darse la oportunidad de conocerla. Que es una de las personas que más quiere en este mundo y no la quiere perder por algo tan tonto como una pelea.

Con esto… continuaron abrazados un buen rato, hasta que fue hora de la despedida. Jules acompañó a Mayra hasta su casa y se despidió de ella diciendo que se verían en la escuela y que había sido uno de los mejores días de su vida. Ella, avergonzada, entra a la casa sin decir nada.

De regreso a su casa, Jules recibe un mensaje de MarMay, donde se disculpa por no decir nada cuando la dejó en la puerta, que ella también se había divertido y que esperaba con mucha emoción la próxima cita

Esas sencillas palabras calentaron el corazón de Jules. Aunque, si tenía un arrepentimiento, es que las cosas no hubieran salido tal cual las había planeado. Se suponía que en el mirador, le pediría a MarMay que fuera su novia. Pero, al descubrir que se trataba de Mayra, se tuvo que olvidar de eso. No podía dejar de pensar en las fuertes discusiones que habían tenido durante tanto tiempo. No sería algo fácil de superar.

Sin embargo, creía que habían dado el primer paso a un nuevo futuro.

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