Meses después de haber encontrado el mítico collar del fénix, Rick Taylor se encuentra en un lujoso hotel disfrutando de unas merecidas vacaciones. Desde esa aventura, decidió tomarse un tiempo para descansar de la búsqueda de tesoros.
Mientras descansaba junto a la
piscina, escuchó a una mujer decir su nombre. Cuando la volteó a ver, descubrió
que se trataba de Krystal, la joven con la que había detenido los planes de la
organización conocida como “Los Caballeros”.
Después de saludarse, Rick le pregunta
que la trae por esos rumbos. Ella le responde que, luego de su aventura, estuvo
viajando por el mundo, conociendo todas las maravillas que tiene para ofrecer.
En una de esas travesías, escuchó una historia muy interesante: la leyenda del
tesoro de Tukcel.
De acuerdo con lo que había
descubierto, Tukcel es como “el mejor conquistador nunca registrado por la
historia”. Y ese título no era broma, no había ninguna mención de su existencia
en todos los libros que pudo encontrar, a excepción de un pequeño pergamino
perdido en una tienda en la parte trasera de un callejón de dudosa procedencia.
No es que fuera mucho, pero era algo.
Regresando a lo importante, Tukcel fue
un gran líder militar y político, gobernando varios pueblos con mano dura, pero
justa. No permitía la corrupción ni la pobreza, siendo alguien muy amable con
todos. Sin embargo, se había hecho de varios enemigos, que lo terminaron
asesinando cuando dormía.
Los pueblos, llorando la pérdida de su
gran líder, decidieron emigrar a otros lugares, ya que no querían ver caer en
desgracia todo lo que había construido Tukcel. Sin embargo, antes de irse,
decidieron enterrarlo junto con toda la riqueza que habían generado, para que
nadie pudiera disponer de ella. Y, si la investigación que había hecho Krystal
no se equivocaba, seguía enterrado, listo para que alguien lo descubriera.
Cuando terminó de contar la historia,
Rick sabía lo que seguía. Necesitaba su ayuda para poder encontrar el tesoro.
Aunque al principio dudo de ir a la aventura cuando estaba de vacaciones, no
podía olvidar la emoción que le estaba llenando el cuerpo. Sin pensarlo de más,
aceptó, preguntándole a Krystal por donde debían empezar.
*****
Unas horas después, se encontraban
viajando a unas ruinas en unas montañas. El pergamino mencionaba que los
habitantes del pueblo se dividieron un mapa que marcaba la ubicación exacta de
la tumba de Tukcel. Los migrantes se instalaron en tres puntos diferentes,
teniendo distintos tipos de calidad de vida, sin llegar al punto que habían
tenido bajo el liderazgo del conquistador.
Llegando a su destino, vieron que las
ruinas eran un lugar turístico importante, por lo que no tendrían la
oportunidad de revisarlas con detenimiento. Rick le pidió el pergamino a
Krystal, intentando obtener una pista que les permitiera reducir el área de
búsqueda. En su examen, encontró un par de símbolos en las esquinas del
pergamino. Le preguntó a su compañera que era lo que significaban y ella le
respondió que, aunque la traducción no era exacta, podía decir que se trataba
de las palabras “guía”, “pista” o, si se leían al revés “maldición”.
Aunque estaba intrigado por ese último
significado, Rick pensó que la mejor manera de encontrar el mapa era encontrar
esos símbolos en las ruinas. Así, ambos se separaron para cubrir más terreno.
Poco después, Rick llama a Krystal,
creyendo encontrar esos símbolos. Se encontraban sobre una entrada lateral de
las ruinas, atrás de una cinta que prohibía el paso por riesgo de derrumbe.
Ignorando el peligro, ambos se adentran en por el camino, sin percatarse que
alguien los estaba vigilando desde lejos.
Debieron hacer caso a la advertencia,
porque el camino era muy peligroso. Si no tenían cuidado, podían caer al
interior de la montaña y no ser encontrados nunca. Por eso, avanzaron tomados
de la mano, cuidando su andar.
Al poco tiempo, llegaron a una cámara,
con una escultura de gran tamaño en la pared más alejada. Krystal la identificó
como Tukcel, ya que estaba tal cual lo había descrito el pergamino. La leyenda
era cierta, así que el tesoro también debía de existir, por lo que buscaron en
la habitación el mapa para continuar su viaje.
No lo encontraron en su primer
vistazo, pero si varios símbolos que significaban “agua”, “fuego” y “corazón”
junto con un grupo de estatuillas. Al examinarlas, vieron que tenían objetos en
sus manos, los cuales, se adecuaban a los signos que habían descubierto.
Alinearon ambos y, de pronto, con un mecanismo que no es posible que existiera
hace muchos años, se abrió una pared en la cámara, revelando un cofre con la
primera parte del mapa. ¡El viaje continuaba!
O eso creían ellos, porque escucharon
claramente que alguien quitaba el seguro de un arma. Al voltear la mirada, se
encontraron al otro lado de una pistola, sostenida por una mujer. Se presentó
como Jane, una descendiente de aquellos que asesinaron a Tukcel y, al igual que
ellos, estaba buscando el tesoro que le pertenecía por derecho. Así que les
exigió a ambos que le entregaran el mapa.
Sin otra opción, Rick le entrega el
mapa… o eso parecía, pero, en realidad, empieza a pelear con ella para quitarle
el arma mientras Krystal escapaba con el mapa. Aunque todo fue inútil, Rick fue
derrotado y, antes de que pudiera escapar, fue incapacitado por Jane,
poniéndolo a dormir.
*****
Cuando despertó, Rick estaba dentro de
un vehículo, con Jane frente a él. Le preguntó dónde se encontraba Krystal y
ella le respondió que no sabían, pero que lo más seguro es que se encontrara en
la siguiente ruina para encontrar el mapa restante. Eso fue inesperado para
Rick, ¿sólo falta una parte?
Viendo su cara de confusión, Jane saca
de su bolsillo dos pedazos de mapa, contándole que llegaron a la última
ubicación de la lista primero, ya que era la más cercana a su base y, después
de excavar por todas partes, lograron encontrarlo. Ahora, solo necesitaban una
parte más y el tesoro sería de ellos.
Rick, mientras le contaba todo esto,
logró soltarse de sus ataduras y la volvió a atacar, esta vez resultando
vencedor. Tomó los dos pedazos del mapa y saltó del vehículo en movimiento. Con
solo algunos raspones y rasguños, logró ponerse de pie de nuevo y dirigirse
rápidamente al tercer punto, que se encontraba a un día en avión.
Cuando llegó a su destino, fue de
inmediato a las ruinas, en donde se reencontró con Krystal. Le explicó la
situación y le mostró sus premios de batalla. Decididos a que el tesoro no
cayera en malas manos, se apresuraron a resolver el último enigma.
Este parecía más sencillo que el
anterior, ya que solo requería equilibrar una balanza en tres ocasiones, usando
algunas ofrendas las cuales, no tenían que ser medidas con su peso, sino de
acuerdo a su valor. Se tardaron más de medio día con este acertijo, pero al
final lo consiguieron, revelando la última parte del mapa.
Salieron de las ruinas victoriosos,
uniendo todo el mapa y descubriendo la ubicación de la tumba la cual, por
curioso que parezca, o tal vez fueron caprichos del destino, se encontraba en
el punto donde se cruzan tres fronteras. Sin tiempo que perder, partieron a la
ubicación.
*****
Cuando llegaron al punto exacto, no
encontraron nada. Era una amplia llanura. Decepcionados, se sentaron sobre una
roca a volver a revisar el mapa. Al hacerlo, encontraron unas pequeñas marcas
que rodeaban ese punto. Al revisar el terreno, vieron que se correspondían con
tres placas que debían presionar al mismo tiempo. Lo más seguro es que fuera un
candado que solo se podía abrir cuando los tres pueblos se volvieran a unir en
uno solo, con un representante en cada placa.
Para su buena, o mala, fortuna, Jane
llegó en ese momento. Le había puesto un rastreador a Rick, así supo dónde se
encontraban. Por el momento, y unidos por la curiosidad del tesoro, decidieron
colaborar y colocarse sobre las tres placas.
Al hacerlo, se abrieron unas escaleras
en la llanura, las cuales bajaban muy muy profundo. Siendo amenazados de nuevo
por Jane, Rick y Krystal encabezaron la exploración de la tumba.
No era muy complicada, un par de
largos pasillos llenos de vestigios arqueológicos del pueblo y reinado de
Tukcel. Sin embargo, el premio mayor estaba en la sala más alejada: una cámara
llena hasta el techo de oro, joyas y metales preciosos. Todos estaban
sorprendidos por la majestuosidad de todo, recorriendo poco a poco la sala.
En una de las paredes, Rick y Krystal
descubrieron de nuevo el símbolo de “maldición” junto a un pequeño texto.
Krystal lo tradujo lo más rápido que pudo, mencionando que se refería a que la
avaricia del hombre es la verdadera maldición, y lo llevaría a su perdición.
En ese momento, Rick conectó los
puntos de todo y le gritó a Jane que no tocara nada del tesoro. Sin embargo,
fue muy tarde: ella ya había llenado una bolsa completa. En un instante, la
puerta de la cámara se cerró y empezó a llenarse de agua. Ese lugar se
convertiría en una tumba para aquellos cegados por la avaricia.
Mientras la sala se llenaba poco a
poco, Rick logró ver que había un punto donde entraba aire. Se dirigió a él y
descubrió un pequeño pasaje por el que podían escapar. Le aviso a Krystal y
juntos se dirigieron a él. En el momento en que ella pasó de forma segura, Jane
tomó el pie de Rick y lo jaló, llevándolo lejos de la ruta de escape. No iba a
morir aquí, no después de haber cumplido con la ambición de sus ancestros. Sin
embargo, al intentar pasar, la bolsa del tesoro era muy grande para
permitírselo, tendría que deshacerse de él.
No queriendo abandonar nada, Jane se
terminó hundiendo. En cambio, Rick, debajo del agua, le pareció ver que Tukcel
le agradecía por haber dado con su tumba. Antes de que pudiera reaccionar a tal
situación, el agua de la habitación empezó a bajar. Kystal le gritó desde el
otro lado de la abertura que había encontrado la manera de drenar la cámara.
Una vez se hubo ido toda el agua, las puertas se volvieron a abrir.
Ahora, Rick y Krystal tenían una gran
decisión por delante. ¿Qué hacer con el tesoro? Era demasiado para una sola
persona, pero no podían dejar que alguien sin escrúpulos y lleno de avaricia lo
tomara. Luego de pensarlo mucho, decidieron que lo mejor era dejarlo tranquilo,
volviendo a esconder su ubicación, pero, esta vez, sin dejar pistas que
llevaran a su descubrimiento.
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