- ¡Alto! - grité.
Claire estaba dando unos pasos para cruzar la puerta del jardín de la villa. Algo no estaba bien. Era muy sencillo.
- ¿Qué pasa? - preguntó mi compañera.
- Esto.
Tomé una pelota de mi bolsillo y la aventé por la puerta. De pronto, un grupo de perros robot salieron de la nada y se lanzaron sobre ella. ¿Para atacarla? No, querían jugar con ella.
- Si hubieras cruzado, estarías completamente rodeada de esos perros. Y no te hubieran dejado ir por horas. Son muy insistentes. Vamos a esquivarlos con sigilo.
Estaban entretenidos con la pelota, por lo que fue más sencillo de lo que esperaba cruzar. Pero esto todavía no acababa.
A mitad del camino hacia la puerta frontal, volví a detener a Claire, indicándole que guardara silencio. Tomé un palo de madera que estaba convenientemente cerca y empecé a golpear el suelo. Cuando puse un poco de peso en uno de los mosaicos, salieron disparados varios proyectiles contra nosotros.
No podíamos ver quién los estaba arrojando. Pero, eso no impidió que supiera de donde lo estaban haciendo. Rompí el palo en dos pedazos y los lancé a las copas de los árboles más cercanos. Lo único que alcance a escuchar fue un pequeño grito de dolor por el golpe. Aprovechando ese pequeño momento, tomé a Claire de la mano y corrimos a la puerta.
*****
- ¡A salvo! - dijo Claire, recuperando el aliento después de ese pequeño ejercicio.
- No cantes victoria - le dije - falta una última prueba.
Señalé un panel numérico al lado de la entrada. No era algo convencional, sino que tenía una serie de números que cambiaban cada cierto tiempo.
- ¿Qué es eso?
- Es un panel criptográfico. Esta diseñado para cambiar su estructura cada 5 segundos o cada que se pulse una tecla. Si no ingreso la contraseña correcta en 1 minuto, o si pulso una tecla mal, estaremos en problemas.
- ¿Sabes la contraseña?
- No. No la sé. Pero eso lo hace más divertido.
Observé el panel durante algunos cambios, buscando su lógica. Faltando 20 segundos, la descubrí, oprimiendo 5 teclas. Cuando terminé, se escuchó que la puerta se había desbloqueado.
- ¡Lo lograste! - me felicitó Claire
- Pero no lo suficientemente rápido.
- ¿Y eso qué?
- Cuando abra la puerta lo verás.
Ni bien había terminado de abrir la puerta cuando sucedió.
- Jim - dijo una voz de mujer adulta - ¿Cuánto tiempo se tardó en llegar a la puerta?
- Sumando el tiempo entre el código, los perros, los ninjas y el trayecto... 8 minutos - respondió Jim quién, de alguna forma, ya se encontraba dentro de la villa aunque estaba detrás de nosotros.
- Te estás volviendo lento - comentó una voz de un hombre adulto.
- Cuando nosotros lo hacemos, no duramos más de 3 minutos - continuó la voz de una joven.
- Lo sé, lo sé. Pero, aún así, les falta mucho para que me obliguen a rendirme - respondí.
Claire estaba en completo silencio, observando la conversación que tenía con aquellas personas. No sabía que le había causado más impresión, sin la loca serie de pruebas, la presencia de Jim o todo lo que decían.
- ¿Me podrías decir que está pasando? - cuestionó después de un rato.
- Cierto cierto. Fue muy grosero por mi parte. Ellos de seguro ya te conocen bien, pero tu ellos no. Claire, te quiero presentar a mi familia.
El primero en presentarse fue el hombre adulto. Estaba vestido de manera muy elegante con un traje sastre hecho a la medida y calzado italiano a la moda. Era de piel blanca y negros cabellos. Su altura era de alguien que imponía respeto.
- Mucho gusto, pequeña Claire. Mi nombre es Arthur, y soy el padre de esa persona grosera de ahí - dijo, agachándose para darle un beso en el dorso de la mano de mi compañera mientras me señalaba con un gesto de la cabeza.
Luego se presentó la mujer adulta. Al igual que Arthur, era de piel blanca y cabello color negro. Tenía una figura muy bien cuidada, la cual resaltaba por la ropa deportiva que usaba. Era un poco más alta que Claire, pero más baja que Arthur.
- ¡Hola Claire! Mi nombre es Rose y soy la madre de esa causa perdida - le dijo al mismo tiempo que le tomaba la mano.
Por último, se presentó la joven. Era de la misma estatura de Claire, de piel blanca y cabello chino de color castaño. Estaba usando una bata de laboratorio y unos lentes de protección.
- ¡Hola! Mi nombre es Lizbeth y soy la hermana menor de esa cosa - dijo saludando desde lejos.
- Ya que nos hemos presentado, ¿quieren comer algo? - preguntó Rose.
*****
- Entonces, ¿qué es lo que quieren? - les pregunté.
Ya estábamos en la mesa del comedor, esperando a que Jim sirviera su mundialmente conocida comida de cinco tiempos.
- ¿No podríamos solo querer pasar estas fiestas contigo? - cuestionó Arthur.
- Con ustedes, nada es tan sencillo. Debe haber una razón oculta... ¡Auch!
Claire me dio un buen pisotón. Eso va a doler un buen tiempo.
- ¡¿Cómo se te ocurre decirle algo tan grosero a tu familia?! - me regañó mi compañera.
- No te preocupes Claire - la tranquilizó Rose - Este hijo siempre ha sido una causa perdida. Desde que me acuerdo, ha visto la intención detrás de las palabras y acciones de todos.
- Pero esa cosa tiene razón - continuó Lizbeth - Queríamos pasar estas fiestas contigo, ya que hace años que no te comunicas con ninguno. Sin embargo, los tres estamos en problemas y necesitamos la ayuda de un detective.
No pude evitar reír por lo absurdo de todo. Lo juro, mi familia si que es única.
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