Claire y yo nos encontrábamos, como es
la costumbre, en la oficina. Pero esta vez no esperábamos algún caso. Cerramos
por un par de días para celebrar la Navidad tranquilos. Aun así, no me
encontraba tranquilo.
- ¿Qué te pasa? – preguntó Claire –
Estás muy inquieto.
- Tenemos que estar vigilantes Claire
– respondí – Ya van dos años en los que nos vemos involucrados en incidentes
durante Navidad. No podemos estar tranquilos sabiendo que puede pasar cualquier
cosa…
- Ah, ¿eso? – dijo Claire con un tono
monótono – No tienes nadas de que preocuparte. Hace unos días hablé con Santa y
me dijo que todo está en orden. Reforzaron la seguridad del taller y nadie ha
pedido regalos peligrosos. Además, la logística para la entrega va sin
retrasos. Por lo que no habrá ningún caso este año.
- ¿En serio? – comenté soltando un
gran suspiro – Entonces ahora si toca relajarse.
Cuando iba a cerrar los ojos durante
unos minutos, Claire hizo una expresión que indicaba que se había acordado de
algo. Esto no podría ser algo bueno.
- Por cierto, hace un par de semanas
te llegó una carta sin remitente. ¿La pudiste leer?
- Si
- ¿Y qué era?
- Nada importante
No había terminado de responder cuando
Claire se puso frente a mí.
- ¿Hace cuánto tiempo que nos
conocemos?
- Pues… ya han pasado algunos años.
Después de todo lo que hemos vivido, parece que nos conocemos desde siempre.
- Ese es el punto al que quería
llegar. Sé diferenciar cuando dices que no es nada a cuando realmente no es
nada. No solo eso, sino que tu respuesta cuando no quieres hablar de algo que
te incomoda. Así que dime, ¿qué era esa carta?
No tenía escapatoria. Así como Claire
me conocía, yo la conocía a ella. No me iba a dejar ir con una respuesta a
medias. Tendría que decir la verdad.
- Era una carta de mi familia. Nos
invitaban a pasar la Navidad con ellos.
Claire tenía una enorme expresión de
sorpresa en su rostro. Creo que no la había visto así en mucho tiempo…
- ¡¿Tu familia?! ¡Nunca me has hablado
de ellos a pesar de lo mucho que te pregunto! ¡Quiero ir a conocerlos! ¿Qué les
respondiste?
- No les he respondido porque no vamos
a ir.
Otra expresión de sorpresa combinada
con enojo
- ¿¡Cómo!? ¿Por qué no quieres ir a
verlos?
- ¿La verdad? Es muy difícil tratar
con ellos. Son… únicos a su manera. No es que nos llevemos mal, pero hace mucho
que no hablamos ni pasamos una festividad juntos. Sería muy raro que me
presentara de repente.
- ¡Pues con más razón! Además, no
sería de repente, ya que te están invitando a pasar las fiestas juntos. ¿Sabes
que es lo que daría yo por volver a estar con mis padres? – dijo Claire con un
tono que dejaba ver una profunda tristeza.
No podía ganar contra esa carta. Los
padres de Claire habían sido asesinados como parte del plan maestro de Marlene.
Si ese evento no hubiera ocurrido, Claire y yo no estaríamos resolviendo
misterios juntos.
Creo que nunca se lo había comentado a
Claire, pero, en los días siguientes a la resolución del primer caso, ella
tenía muchas pesadillas, hablaba entre sueños. En todos ellos, Claire gritaba
el nombre de sus padres y les decía que no la dejaran sola. Estos eventos solo
reafirmaron mi decisión de no dejarla sola nunca. No obstante, sabía el peso
que tenían en su vida. Y sabía que no quería que yo me arrepintiera de lo
mismo.
- Está bien – concedí – Iremos.
Claire saltó de felicidad.
- ¡Perfecto! No hay tiempo que perder,
hay que escribir una respuesta de inmediato.
- No es necesario. Ya vinieron por
nosotros.
No había terminado de decir esas
palabras cuando llamaron a la puerta. Me levanté de mi asiento y abrí la puerta
para darle paso a un señor vestido de traje, con cabello blanco y un bigote muy
bien cuidado del mismo color.
- Hola Jim – le dije al señor - ¿Todo
está preparado?
- Efectivamente señor – respondió Jim
con un tono muy formal – Su familia los espera a la señorita Claire y usted en
la villa.
- Así que la villa, ¿eh? Pensaba que
iban a pasar estas fiestas en la playa o las montañas.
- Ese era el plan original, pero hubo
un ligero cambio de último momento. Aunque la villa ya está equipada con lo
necesario para estos días. ¿Me acompañan?
- Por supuesto.
Salimos por la puerta de la oficina,
asegurándola y volviendo a poner el anuncio de que no estábamos disponibles. Al
pasar por la puerta del edificio, nos encontramos con un coche de lujo. Jim se
acercó a la puerta y la abrió para nosotros. Una vez dentro, y con Jim al
volante, Claire habló por primera vez.
- ¡¿Qué está pasando?! – cuestionó con
un tono entre sorpresa e incredulidad.
- ¿Esto? Es lo normal con mi familia.
- ¿Cómo que esto es normal? ¿Cómo
supieron que íbamos a ir y lo tenían todo preparado para viajar al momento?
- Eso es gracias a Jim. Es uno de los
mejores mayordomos que hay. Siempre está atento a lo que necesita mi familia y
se hace cargo sin ningún problema.
- Pero ¿cómo nos escuchó?
- Jim tiene un muy buen oído. Desde
hace algunos días ha estado rentando un lugar cercano a la oficina para
escuchar el momento en que hubiera una respuesta positiva.
- ¿A cuánta distancia te refieres con
“cercano”?
- Como unos… ¿10 kilómetros?
- ¡Eso no es nada cercano! – respondió
Claire dejando salir toda su sorpresa en una sola frase.
- Lo sé. Te dije que mi familia era
única.
- Tanto como tú – concluyó Claire con
un tono burlón.
Aún nos quedaba un largo viaje a la
villa, así que le sugerí que durmiéramos. Las habilidades de manejo de Jim
hacían que el trayecto fuera suave. Con eso, cerramos los ojos y nos dejamos
llevar.
Después de un buen rato, Jim detuvo el coche.
- Señor, Señorita Claire, ya llegamos – nos dijo desde el asiento
del conductor.
Claire y yo nos despertamos al momento, con las puertas ya
abiertas por un par de ayudantes. Al salir del coche, nos sorprendió la vista
de una enorme construcción que se parecía más a un hotel que a un hogar.
- Bienvenida a la villa – dije – ¿Lista para conocer a mi familia?
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