¡Una presentación especial! Una aventura más del superhéroe más grande de la Tierra: ¡El Vigilante!
Anna se encontraba en problemas. Había sido capturada por "Los mensajeros de la destrucción". En estos momentos, estaba atada de pies y manos a una silla.
- Bien bien - empezó a decir el mensajero de cabello negro, quién la había noqueado momentos antes - ¿Qué tenemos aquí? Eres una toda belleza.
Hizo el gesto de tocar su rostro, pero Anna no se dejó.
- No importa. Ni tu ni nadie van a poder detenernos. El mundo se salvará.
- ¡Eso no es salvación! Es destrucción.
- Exactamente policía - comentó el mensajero rubio - Solo a través de la destrucción pude surgir algo nuevo. No es raro que nuestro planeta este condenado.
- Talas, incendios, extinciones... - continuó el mensajero calvo - Todo causado por la humanidad para asegurar su salvación.
- Pero el mundo no puede seguir así. Necesita pasar por un nuevo ciclo de destrucción y reconstrucción para que todo esté en su lugar - terminó el mensajero alto.
Anna entendió que no podía razonar con ninguno de ellos. Así que solo le quedaba sacar la mayor cantidad de información.
- ¿Por qué un arma radioactiva? Así, no quedará nada que se pueda reconstruir por cientos de miles de años.
En ese momento, todos empezaron a reír.
- ¿En serio crees que eso es lo que vamos a usar? Eso solo fue una pequeña distracción para mantener su atención en otro lado. En serio que son ingenuos los policías.
- Si si. Muy ingenuos.
- Permitenos iluminarte con nuestra inteligencia.
Sacaron un pequeño control de cada uno de sus bolsillos.
- En el momento en que todos los mensajeros oprimamos este botón al mismo tiempo, el mundo será salvado.
- Los misiles que están guardados por todo el globo serán lanzados y caerán en distintos puntos aleatorios.
- Así, no habrá ningún prejuicio sobre quien vive y quien muere. Todo será dejado a la suerte.
- Y nadie podrá detenernos.
- Eso era lo que necesitaba oír - dijo Erik haciendo resonar su voz por todo el lugar.
*****
Erik, al haber perdido la comunicación con Anna, decidió usar sus poderes para localizarla lo más rápido posible.
Regresó al punto en donde se separaron y, usando su visión en diferentes espectros, logró localizar las huellas de su compañera y las del mensajero que estaba siguiendo.
Las pisadas lo llevaron al almacén en las afueras de la ciudad. Antes de entrar, uso su visión de rayos X para observar la situación en el interior. Vio como se llevaban a Anna para atarla a la silla. Debía hacer un plan para salvarla sin cambiarse a su persona de "El Vigilante", todavía no era tiempo.
Erik se infiltró de manera más sigilosa en el almacén. Se acercó a la caja de electricidad. Durante ese tiempo, escuchó la conversación de Anna con los mensajeros, esperando el momento para intervenir.
*****
Poco después de que Erik anunció su presencia, apagó las luces del lugar. Entre toda la confusión, se dirigió rápidamente a donde estaba su compañera y noqueó a todos los mensajeros excepto a uno, el mensajero de cabello negro. Se notaba que era alguien importante dentro del culto.
Las luces de emergencia se encendieron y solo quedaban de pie Erik, Anna y el mensajero de cabello negro. Ahora si podrían obtener las respuestas que necesitaban.
- ¿Qué fue todo eso? - le preguntó Anna a Erik.
A pesar de estar viajando a la ubicación del cuartel central del culto que habían obtenido con su interrogatorio, Anna no había olvidado lo misterioso que fue todo en el almacén.
- ¿Cómo pudiste vencer a todos esos sujetos en tan solo unos segundos?
- Tal vez soy más fuerte de lo que piensas - le respondió Erik en tono burlón.
- Ja ja. Muy gracioso. Esta vez lo dejaré pasar, pero cuando esto termine, sufrirás mi interrogatorio.
El cuartel se encontraba no muy lejos del almacén, oculto a plena vista en un edificio muy alto. Erik y Anna no encontraron ningún problema al ingresar, parecía como si los estuvieran esperando.
- ¡Bienvenidos al nuevo mundo agentes! - los recibió una voz por los altavoces - Permitan que me presente. Soy El Líder Supremo, su nuevo gobernante y señor. La verdad es que cuando mis súbditos no se reportaron, me imagine que esto pasaría. Pero no importa, ya es tarde de todos modos. Ahora, si son tan amables, mueran.
En ese momento, una trampilla se abrió a sus pies, haciendo que ambos policías se cayeran a un pozo sin fondo, directo a su muerte...
¡Esta historia concluirá!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario