Yui abrazó a Liz durante un buen rato, soltando todas las lagrimas contenidas durante esos 10 años. Era un verdadero milagro volverla a tener frente a ella. Todos sus sentimientos explotaron en ese pequeño momento.
Cuando se había quedado más tranquila, invito a Liz a pasar a su casa. Su amiga se sorprendió por el estado del lugar, ya que Yui no tenía buenos hábitos de limpieza y se acordaba de todas las veces que tuvieron que quedarse en su habitación para arreglarla antes de salir a cualquier parte.
Yui, con ese comentario, se convenció nuevamente. Liz estaba frente a ella. Viva. No quería pensar en ese momento que sería la última vez que la vería. Solo quería pasar un buen tiempo con ella.
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Así, empezaron a ponerse al día. Bueno, sería más correcto decir que Yui le estaba contando a Liz como habían sido los últimos años. Como toda su familia y sus amigos la extrañaban mucho, como se reunían cada año en su cumpleaños para continuarla celebrando, que era lo que estaban haciendo todos sus seres queridos...
Pero a Liz no le interesaba mucho como estaban los demás. Le interesaba como estaba Yui, su mejor amiga.
No quería llegar a ese punto, era algo vergonzoso para ella. Pero Liz le tomó la mano para tranquilizarla y le dijo que le contara. Así que por segunda vez en poco tiempo, Yui volvió a tomar aire.
La vida de Yui no había sido fácil. Desde la muerte de Liz, se había aislado de todo el mundo. Faltó varias semanas a la escuela, aunque no le afectó en su calificación, por lo que pudo graduarse. Le costó seguir adelante en la universidad, en un entorno donde ella no estaba. Poco a poco, generó algunas conexiones con sus compañeros, pero no tan profundas y significativas como la de ella. Aunque la invitaban a salir, sacaba una excusa para no asistir.
Liz, conforme su amiga le contaba su historia, se preocupaba más y más por ella. Se había convertido en alguien diferente por fuera, pero, sentía que seguía siendo la misma por dentro. Así que, antes de ayudarla, decidió preguntarle si había encontrado a una pareja.
Ella se estremeció un poco ante esa pregunta. Le respondió que no, que durante estos diez años no había sentido amor o una conexión especial con alguien más. Era muy difícil para ella salir adelante. Había tenido algunas citas, arregladas por una compañera muy cercana, pero ninguna pasaba de los 30 minutos.
La curiosidad de Liz se había encendido. ¿Quién era esa compañera cercana? Yui le contó que se llamaba Bea y la había conocido ya que las asignaron juntas al primer proyecto de su carrera. A pesar de sus negativas y su mala actitud, su compañera no la había dejado sola. Una vez le preguntó porque estaba junto a ella, a lo cual le respondió que le caía muy bien y era muy linda.
Liz se emocionó ante la respuesta y le pidió que le mostrara una foto. Ella se mostró y vio que era una joven muy hermosa, así que quiso preguntar más, pero Yui no se dejó y cambió la conversación. Le dijo que había planeado muchas actividades durante el día para sacarle el máximo provecho a su última reunión. Y le comentó todo lo que iban a hacer. Pero debían esperar un poco para el amanecer. Así que el resto del tiempo lo ocuparon para ponerse al día con algunos de sus gustos como las series, artistas, música, libros...
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Luego de salir el sol, Yui llevó a Liz a un desayuno buffet para que comiera todo lo que pudiera. Disfrutaron de todo tipo de alimentos hasta reventar. Luego fueron a bajar la comida recorriendo un acuario, en donde se tomaron fotos en una cabina.
Después, recorrieron un centro comercial, donde elegían ropa para Yui, y terminó comprando 5 conjuntos nuevos. Por cortesía, le pregunto a Liz si quería ver a alguien y ella respondió que no, que solo quería pasar el rato con su mejor amiga. Pero, que si le diera oportunidad para dejarles un pequeño mensaje. Así que hizo algunos ajustes a su plan y continuaron.
De todos los lugares que debían visitar, no podía faltar el parque donde habían pasado tantas tardes. Seguía exactamente igual que la última vez que lo visitaron. Por lo que sabían, los vecinos se hacían cargo del mantenimiento del lugar, más que nada para que los niños no perdieran un lugar donde divertirse.
Se subieron al carrusel, vieron que ya no cabían en la resbaladilla y usaron los columpios durante un buen rato, riendo durante todo el tiempo. Antes de que se ocultara el sol, regresaron a la casa de Yui, sin que ella le pudiera entregar la carta, excusándose que no era tiempo para eso, quería disfrutar el tiempo con su amiga sin preocuparse por otra cosa.
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Una vez dentro de la casa, Yui le dijo a Liz que después de cenar algo podría bañarse, a lo que recibió de respuesta que si no quería que entraran juntas. Entre la sorpresa y el vergüenza, le dijo que no, que no podría hacerlo. Liz le dijo que solo era una broma y se metió a la cocina a preparar los alimentos.
Yui lloró otra vez al probar la comida de su amiga de nuevo. No había sabor que se le comparara, y lo disfrutó hasta saciarse. Mientras Liz usaba el baño, se puso a pensar en la carta de nuevo. Ya se estaba acercando la hora de la despedida y debía terminar con esto. Pero, no se sentía lista. Tenía miedo de que todo este día terminara mal. Así que decidió guardar la carta. Sin embargo, en ese momento Liz le avisó que el baño estaba listo para ella y solo la dejó sobre la cama.
Luego del baño, regresó a la habitación, donde Liz ya estaba acostada en la cama esperando por ella. Querían dormir juntas como lo habían hecho tantas veces, era la forma perfecta de dar cierre a todo.
Se dieron un gran abrazo y justo antes de poder cerrar los ojos, Liz le dijo que pudo leer la carta. Es decir, ¿cómo no hacerlo? La había dejado a la vista de todos. En ese momento, Yui perdió el color por completo y se volteó, cubriéndose la cara.
Pero, Liz la volvió a abrazar y le dijo que necesitaba decirlo en voz alta, si no, no la iba a soltar y, más que eso, no podría estar en paz. Con esas palabras, Yui se armó de valor y dijo lo que más quería decirle durante el tiempo de su amistad:
"Te amo Liz. En serio, te amo mucho. No solo como amiga, sino de manera romántica. No quiero volver a amar a nadie más que no seas tú."
Por tercera vez en 24 horas, Yui soltó en llanto, siendo abrazada todo el tiempo por Liz, quién le agradecía sus sentimientos y le pedía perdón por haberse ido antes. Ni se dieron cuenta en que momento se quedaron dormidas.
*****
Cuando Yui se despertó, Liz ya no estaba ahí. Se iba a poner a llorar de nuevo cuando sintió algo en su mano. Era una carta de su amiga.
En ella, le agradecía por el tiempo que había pasado con ella, tanto en vida como en este último día. También, le dijo que ya sabía que la amaba, y ella también lo hacía, pero la enfermedad les quitó mucho. Al volverla a ver, se dio cuenta que su tiempo se había detenido el día que ella se fue. Pero necesitaba que su tiempo continuara. Aunque ella no estuviera ahí, podría volver a amar. No quería que después de esta despedida, volviera a perderse. Quería que viviera y siguiera adelante, por ambas. Y había una postdata:
"¿No crees que te llevarías muy bien con Bea? Se verían muy bien juntas".
Terminó de leer y volvieron a caer las lagrimas. Pero, esta vez, no eran lagrimas de tristeza, sino lagrimas de un corazón arropado, caliente, querido. Seguiría caminado hacía adelante, por ambas, para que, cuando se volvieran a reunir, no hubiera arrepentimientos de nada.
Yui regresó a la ubicación de la tienda "Reunión" para agradecerle a Ross, pero ya no estaba ahí, solo quedaba un pequeño mensaje que decía:
"Esperamos que su reunión haya sido de lo más placentera. Hasta que el destino nos vuelva a encontrar".
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