martes, 10 de diciembre de 2024

Calendario de Adviento 2024 Día 10 "La aventura de la gran hechicera - Tercera parte"

Claire y yo llevábamos poco tiempo en el mundo de la magia y, aunque ya nos habíamos encontrado con varios casos extraordinarios, nos seguíamos sorprendiendo por las cosas nuevas. El callejón Dyb no fue la excepción.

El lugar estaba repleto de tiendas de lo que uno se pudiera imaginar, y todavía más. A nuestra derecha se encontraba una tienda de calderos de todos los tipos, seguido de un local que venía ingredientes para pociones y de una herbolaría con plantas que no conocíamos. A la izquierda una tienda de bastones, junto a una de libros y grimorios y, por supuesto, no podía faltar la típica tienda para el conjunto de mago, hechicero o brujo.

Incluso más curioso que las tiendas, eran las personas, o mejor dicho seres. En este pequeño lugar se concentraban seres de todo tipo: humanos, elfos, enanos, espíritus, cambia formas, hombres bestia… La lista era interminable. Y, aun así, entre tanta diversidad, Claire y yo resaltábamos.

- ¿No crees que todos nos están viendo muy raro? – preguntó Claire, observando a su alrededor.

- La verdad es que sí – le respondí – Pero no podemos hacer nada. Somos humanos sin una gran capacidad mágica en uno de sus lugares sagrados.

- Si… Pero aun así no me gusta. Siento que nos están vigilando.

- Mejor olvidémonos de eso y vayamos a la tienda de Bash.

Siguiendo el mapa, nos adentramos en el callejón.

*****

Cuando estábamos a unos pocos metros de llegar a nuestro destino, un grupo de 10 jóvenes vestidos de maneras muy raras, incluso para los magos, nos cerró el paso.

- Y, ustedes sin magia, ¿qué están haciendo aquí? – preguntó el que parecía ser el jefe.

- Estamos haciendo un encargo, así que si nos permites… - hice el ademán para que se quitara del camino, pero el jefe me hizo retroceder con un empujón.

- No no no. Parece que no estás entendiendo tu lugar aquí. Nosotros somos lo que decidimos quién puede entrar y quien debe estar fuera.

- ¿En serio? Pues no vi ningún mensaje de eso en la entrada – le respondió Claire con todo de burla.

- Siguen sin entender, ¿eh? No digan que no se los advertí.

Al ver que no podían intimidarnos, el jefe y sus matones decidieron cambiar de estrategia.

- Son tan insignificantes que no necesitaremos magia para derrotarlos.

Ni bien había terminado de decir esa frase cuando lanzó el primer ataque, seguido de todos sus lacayos.

No pudieron haber hecho una peor elección. En tan solo unos minutos, Claire y yo los habíamos vencido a todos.

Sus “golpes” eran de unos totales principiantes, por lo que no nos costó mucho trabajo esquivarlos. Como usaron toda su fuerza en los ataques, se cansaron rápidamente, y aprovechamos para derribarlos.

- Imposible, ¿cómo unos seres inferiores…? – decía el jefe desde el suelo.

- Parece que no somos tan inferiores después de todo – le respondí.

- No, no lo aceptaré. ¡Morirán aquí!

Escuchamos que empezó a conjurar algo y, por cómo se oía, iba a causar un gran desastre. Sin embargo, de la nada, salió un humo color blanco que lo cubrió todo.

- Síganme – mencionó una voz fuera del humo, seguido de un par de manos que se manifestaron en todo lo blanco.

Sujetamos las manos y nos jaló a una gran velocidad, alejándonos del peligro. Cuando nos recuperamos del repentino mareo, vimos a un joven de rojos cabellos a nuestro lado.

- Por poco – comentó mientras recuperaba el aliento – Si me hubiera tardado un poco más, serían otras víctimas de Odn.

- ¿Esas personas eran de Odn? – preguntó Claire – La verdad no parecían la gran cosa.

- Y no lo son. Pero tienen un líder que los empodera a través de sus manipulaciones y palabras bonitas. Solo son zombies con un poco de poder.

- Parece que las cosas no son tan diferentes al mundo humano – concluí – Muchas gracias por salvarnos…

- Bash. Mi nombre es Bash – se presentó el joven.

- ¡Justo te estábamos buscando!

- Lo sé. Recibí un mensaje de Violet pidiendo el favor que los recibiera en la tienda y los ayudara. Cuando sentí que ya se habían tardado mucho, salí a buscarlos.

- En serio gracias – volvió a decir Claire.

- No se preocupen, mejor, vamos a la tienda para que me cuenten la situación.

*****

La tienda de Bash estaba llena por todas partes de artefactos. Relojes, maquinas llenas de engranajes, pinzas y cajas, montañas de cajas. Era un lugar impresionante por sí solo.

- Y bien, ¿qué necesitan? – preguntó el dueño de tan loco lugar.

- Información más que nada – aclaré – Estamos ayudando a Violet a esclarecer el asesinato de Joseph. Si podemos probar que un humano no fue capaz de hacerlo, y más que nada, que fue Odn, podemos evitar una revuelta masiva.

- Pero sigo sin comprender porque venir a mí.

- Por todo lo que hemos reunido – contó Claire – llegamos a la conclusión que lo más posible es que Max, el supuesto culpable, fuera controlado de alguna manera. Sin embargo, los informes de los investigadores mágicos descartan por completo esa idea. Así que queremos saber si hay alguna magia con la que se pueda hacer algo así sin que deje algún rastro.

Dicho esto, Bash se puso a pensar durante unos minutos. Claire y yo lo observábamos cambiando de expresión momento a momento.

- Lo siento, pero no existe ninguna magia así – en su tono de voz se notaba una gran decepción – La magia o los hechizos utilizados siempre dejan un rastro por mínimo que sea: un tatuaje, una cicatriz, inmovilidad de alguna parte del cuerpo, cambio de color en las uñas, un olor distintivo…

- ¡Espera! ¿Olor? – dije, iluminándose mi mirada.

- Si. No es un rastro tan común, pero es posible que algunos tipos de conjuros dejen un olor tanto en la persona que los conjura como en su objetivo.

- ¿Incluso algo tan característico como el jazmín?

- Sobre todo los olores a flores. ¿Por qué la pregunta tan específica?

- Max, el sospechoso, tenía impregnado un ligero olor a jazmín, pero su ropa o pertenencias no.

- Entonces existe una posibilidad – pensó Bash – Cambio de auras.

- ¿Eso qué es? – cuestionó Claire.

- Es uno de los hechizos más raros de todos. En vez de cambiar de apariencia o controlar el cuerpo de otro como si fuera una marioneta, cambias de esencia o “alma”. Por un momento, eres otra persona. Y deja un olor a jazmín tanto en la persona que lo conjura como en el objetivo.

- Encaja con todo – deduje – Sé que la magia y el misterio no se deben combinar por su conveniencia para resolver todo, pero la verdad es que lo agradezco mucho para estos casos. Ahora, ¿hay alguna forma de encontrar a la persona que lo conjuro?

- Puede ser que sí, necesitaríamos ir a la biblioteca para comprobar algunos tomos ya que es magia fuera de mi área de experiencia.

- No hay tiempo que perder. ¡A la biblioteca!

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