¡Una presentación especial! Una aventura más del superhéroe más grande de la Tierra: ¡El Vigilante!
Ciudad Alba estaba siendo invadida... por algunos extraños personajes. En cada esquina, había mínimo tres personas pregonando que el mundo se iba a acabar. No había lugar en la ciudad donde no se encontraran.
- ¿Y esos quienes son? - preguntó Erik
- ¿No has leído los últimos reportes? - respondió Anna - Es un culto de fanáticos llamados "Los mensajeros de la destrucción". Han surgido varios de esos grupos últimamente, todos diciendo que el fin de los tiempos esta cerca.
- Ah, entonces solo un grupo de locos.
- No es un grupo de locos cualquiera. Han cometido algunos actos criminales en su corta vida. Robos, asaltos, manifestaciones con muchos heridos, destrucción de propiedad ajena...
- ¿Entonces porque los dejamos sueltos?
- Su líder tiene conexiones con algunos de los políticos más grandes del país. No es que sean intocables, pero se acercan a ese estatus.
- Que molestia - concluyó Erik.
Durante toda la conversación, Erik y Anna estaban en camino a la estación de policía. Habían recibido una notificación de reunión urgente. Esto solo se reserva para los casos especiales. Algo grave estaba ocurriendo.
*****
- Esto es muy problemático - les dijo Albert, el jefe de la comisaría.
- ¿Cuál es la situación jefe? - cuestionó Erik, con su típica actitud relajada.
- Lo que pasa, Erik, es que el fin del mundo está cerca.
Anna y Erik se quedaron pasmados. Habían escuchado esas mismas palabras no hace mucho. Lo peor de todo, es que se las había dicho su jefe.
- ¿A que se refiere? - preguntó Anna, preocupada.
- Hemos recibido unas noticias muy preocupantes. "Los mensajeros de la destrucción" han asaltado una central nuclear y han robado una nueva arma radioactiva.
- ¿Cómo? - dijeron al unisono los compañeros.
- Y han amenazado con usarla para "salvarnos a todos" antes de medianoche.
- ¡Esos locos! ¡Tenemos que hacer algo!
- Por eso los convoque Anna - les dijo Albert - Tienen dos misiones: encontrar la base del culto y avisar a "El Vigilante".
- ¿"El Vigilante"? ¿Y ese forajido que tiene que ver con todo esto? - comentó Erik enojado.
- ¿No lo entiendes? Esto nos sobrepasa. "El Vigilante" es el único capaz de detenerlos. Pero, sino le damos una mano, no podrá hacer nada al respecto.
- Tiene razón compañero. Lo necesitamos. ¿Hay algún lugar por dónde empezar?
- La verdad es que no. Solo tenemos una amenaza escrita a maquina en una hoja de papel.
- Entonces tendremos que recurrir al trabajo de calle. Tendremos que viajar un poco, pero los encontraremos jefe.
*****
Anna y Erik salieron de la comisaría y se dividieron para interrogar a los diferentes miembros que se encontraran en el camino. Las preguntas duraban solo unos segundos porque al verlos acercarse escapaban. Para evitar esto, decidieron volver a juntarse e interrogar en equipo, así, sería más difícil huir.
Aun así, muchos llegaron a escapar. Entonces decidieron cambiar de táctica.
- Vamos a separarnos - le dijo Anna - Luego de que te acerques a un grupo y los espantes, yo los voy siguiendo en las sombras. Así, vamos a encontrar, espero, su guarida.
- Es muy peligroso - respondió Erik, mostrando su desacuerdo con su plan.
- Si no lo hacemos, el mundo estará en peligro.
No tenían otra opción, por lo que procedieron con el plan.
Erik se intentó acercar a un grupo de mensajeros quienes, al verlo, salieron huyendo. Anna, viendo que todos corrían en direcciones diferentes, decidió enfocarse en el que parecía el jefe de la banda. De esta manera, llegó hasta un pequeño almacén a las afueras de la ciudad. Con cuidado, se adentró en su interior.
- Esos policías si que son molestos - empezó a decir un mensajero de gran estatura
- Y que lo digas - continuo un mensajero calvo - No hemos podido cumplir con nuestro deber por lo cerca que están.
- No se preocupen compañeros - los tranquilizó un mensajero rubio - El plan va marchando según lo hemos previsto. A medianoche, el mundo será salvado.
Antes de que pudiera seguir escuchando, Anna recibió un fuerte golpe en la nunca. Al estar tan enfocada en la conversación, no se había dado cuenta de la presencia de otro mensajero a su espalda.
Al mismo tiempo, Erik perdió la conexión con su compañera, solo teniendo su última ubicación...
¡Esta historia continuará!
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