- ¿Por qué no aprendemos magia? – le pregunté a Claire mientras comíamos.
- ¿Eh? – respondió ella de acuerdo con
lo que había imaginado.
Nos encontrábamos en un restaurante de
comida argentina celebrando la resolución de un caso de robo a un banco.
Entre los tantos temas que teníamos para platicar, decidí que era un buen
momento para tocar ese asunto pendiente.
- ¿Magia? ¿Por qué quieres aprender
eso?
- Piénsalo Claire. Hace un tiempo nos
encontramos con el caso del perro de peluche donde la magia estaba involucrada.
Si, lo logramos resolver por las conveniencias del hechizo usado. Pero eso no
quiere decir que vaya a ser la única ocasión. Debemos estar preparados en todos
los campos. Y siento que la magia es algo en lo que somos muy ignorantes.
- Bueno… Si lo pones así, tiene algo
de lógica– dijo mi compañera después de reflexionar unos momentos – Sin
embargo, una cosa es que queramos aprender magia y otra que seamos capaces de
usarla. No hay manera de asegurar que tengamos lo necesario. Además, ¿dónde
podemos aprenderla? Siento que no es algo a lo que puedas aplicar como una
universidad.
- Sobre el primer punto, tienes mucha
razón. Solo que nunca lo sabremos si no lo intentamos, así que debemos darle
una oportunidad. Y para el segundo punto, tengo tu respuesta justo aquí.
Metí la mano al bolsillo de mi abrigo
y saqué un pequeño panfleto que leía “¿Problemas con la magia y la hechicería?
¡Consulta con Violet, la mejor hechicera del mundo! Si presentas este volante,
un descuento en tu visita” todo diseñado de una manera que atrapaba la mirada.
En ese momento, un ave de color azul se posó en la ventana junto a nuestra
mesa.
- ¿Y eso dónde lo encontraste?
- En nuestro correo basura hace un par
de días – respondí.
- ¿No crees que es muy raro que justo
hayas encontrado eso cuando estás pensando en aprender magia?
- Cierto, es muy raro. Lo más curioso
es que estaba sobre el correo, como si hubiera sido dejado por otra persona que
no era el cartero. Pero sabes como soy, no puedo resistirme a este tipo de
cosas.
- Para mi mala suerte, lo sé – dijo
Claire con un ligero tono de resignación – Está bien. Te acompaño a ver a esa
hechicera. Lo juro… Uno de estos días tu curiosidad nos va a llevar a lugares
insospechados…
En el momento en que terminamos el tema, el ave azul volvió a alzar vuelo hacia el cielo nocturno.
*****
Al día siguiente, Claire y yo nos
dirigimos al local de la hechicera. Durante todo el camino, estuvimos hablando
de todas las maravillas que podríamos hacer si tuviéramos habilidad para la
magia: como nos ayudaría para la vida diaria y los casos, pero, más que nada,
como nos divertiríamos mucho.
Llegamos a la puerta de un local muy…
¿normal? Claire y yo estábamos algo confundidos. Parecía una tienda que podrías
encontrar en cualquier lugar: tenía a la venta algunos libros, juguetes,
botanas, bebidas… ¿Dónde estaba la magia?
- ¿Seguro que estamos en el lugar
correcto? – preguntó Claire.
- Muy seguro, seguimos el mapa del
volante al pie de la letra. No entiendo…
- Ya veo. Entonces así serán las cosas
– una voz resonó por todo el local.
Sin previo aviso, vimos como todo a
nuestro alrededor cambiaba. Las botanas se transformaban en plantas, las
bebidas en frascos de vidrio con líquidos de varios colores, los juguetes en
artefactos varios y los libros en bastones.
Cuando apenas estábamos asimilando lo
que acabábamos de ver, sentimos un toque en nuestros hombros. Sorprendidos, nos
alejamos un paso y dimos la vuelta. Frente a nosotros, se encontraba una joven
no mayor a nosotros, de cabello rubio y largo, vestida con un traje de una
pieza color blanco y azul con pintas naranjas, resaltando el color de sus ojos
verdes. Para completar su imagen, un sombrero terminado en punta.
- Bienvenidos a mi tienda – dijo la
joven, reconociendo la voz como aquella que nos recibió – Mi nombre es Violet,
la gran hechicera. ¿En qué puedo ser de ayuda?
Claire y yo seguíamos muy confundidos.
Todo este ambiente y vibra era nuevo para nosotros. Pero teníamos que seguir
adelante para cumplir con nuestro objetivo.
- Hola – empecé – Venimos porque
queremos aprender…
- Lo sé, lo sé. Vienen a aprender
sobre su futuro como pareja ¿no? Cuantos hijos van a tener y otras cosas – dijo
Violet, con su voz denotando que era una petición.
- ¿Pareja? – se sorprendió Claire –
No, estás confundida. Nosotros no somos pareja, somos compañeros de trabajo.
- ¿En serio? Es que ambos desprenden
una vibra que va más allá de lo que es un compañero de trabajo o amigo normal.
- Bueno, después de todo lo que hemos
vivido juntos Claire y yo, creo que sería raro que nuestros lazos no fueran
profundos.
- Curioso. Nunca había conocido a
alguien como ustedes… Entonces, ¿a que vinieron? – comentó Violet volviendo al
tema.
- Queremos aprender magia y hechicería
– respondí de forma firme.
Violet se quedó pensando durante mucho
tiempo, observándonos mientras daba vueltas alrededor de nosotros. Fue un poco
incómodo ser analizado de esa manera, pero no teníamos más opción.
- Lo siento, no creo que sean capaces
de usar magia y hechicería – mencionó Violet.
- ¿Por qué? – preguntamos Claire y yo
al mismo tiempo.
- Creo que me expresé mal. Dejen lo
replanteo: el mundo de la magia y la hechicería es muy complejo y difícil, por
lo que se requieren ciertas características para poder manejarla con una total
libertad. Y ustedes no cuentan con esas características.
- Entonces, ¿no podemos usar magia? –
pregunté, algo decepcionado.
- Nunca dije eso. Todos los seres
tienen la posibilidad de hacer magia y hechicería, pero en diferente medida ya
que no se tiene la misma afinidad. Con algo de entrenamiento, podríamos
descubrir que es lo que pueden hacer.
- ¡Por favor! ¡Enseñamos! – Claire
estaba muy emocionada, todo lo contrario al día anterior.
Otra vez hubo un largo silencio.
Después de un rato, Violet volvió a hablar.
- Va a ser un camino algo difícil,
¿están seguros?
- ¡Claro que sí! – respondimos.
Si había la posibilidad de aprender
magia, por supuesto que la íbamos a tomar. Además, no todo es práctica. El
conocimiento que nos pueda compartir Violet sobre su mundo será de mucha
utilidad.
- Está bien. Serán mis alumnos un mes,
no puedo prometerles más.
- ¡Muchas gracias! – dijimos Claire
yo.
*****
Habían pasado un par de semanas.
Claire y yo asistíamos todo el día a las lecciones de Violet. Durante ese
tiempo, intentamos averiguar a qué tipo de magia teníamos afinidad, sin
resultado alguno. Lo máximo que logramos fue canalizar algunos hechizos
defensivos de bajo nivel, lo cual era útil, pero no lo que esperábamos. Aun
así, nos estábamos divirtiendo mucho.
Un día, mientras estábamos estudiando
los requisitos para poder crear una poción para aumentar la fuerza, llega un
ave morada con un mensaje atado en una de las patas. Violet lo lee y se
sorprende. En ese momento nos voltea a ver con una mirada muy preocupada.
- Ustedes son detectives, ¿verdad?
- Si, así es. ¿Por qué la pregunta? –
dijo Claire
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